Últimamente, he notado que el tema de conversación se ha centrado en la idea de que México no ha avanzado; no obstante, la realidad es que nuestro país lleva décadas creciendo. Sin embargo, los cuestionamientos en torno a este debate están mal planteados; tenemos que hacer las preguntas correctas: ¿Hemos crecido suficiente? ¿La riqueza que se ha generado ha permitido mejorar el nivel de vida de los mexicanos? ¿Vamos por buen camino?

Analicemos los datos. A lo largo de 30 años, el PIB en México ha crecido en promedio 2.7% anual, lo cual, de acuerdo con el Banco Mundial, es mayor que el promedio de crecimiento global en el mismo periodo, que ha sido de sólo 2.5 por ciento. De hecho, nos ha ido mejor que a países desarrollados como Estados Unidos, Japón e incluso algunos países de la Eurozona.

Ya que nos estamos comparando con las ligas mayores, es importante mencionar a India y China, países que crecieron en promedio 10% anual en las décadas de los 80 y 90, pero que cuentan con la peculiaridad de tener alrededor de 1,300 millones de habitantes cada uno, 10 veces la población de la República Mexicana. Tomando esto en cuenta podemos deducir que su notable crecimiento económico es atribuible más al aumento de su población que a políticas milagrosas, ya que en términos de índice de desarrollo humano nuestro país aventaja a ambas potencias.

No quiero restar valor a la política económica de estos dos gigantes asiáticos, ambos han sido notoriamente exitosos en sus respectivas estrategias, desde elevadas expropiaciones hasta altos niveles de atracción de inversiones. En el caso de India, este país ha invertido de manera intensiva en los sectores de la informática, mientras que China ha materializado importantes avances en el combate a la pobreza desde “el gran salto adelante” de Deng Xiaoping.

Respecto a la pobreza, nuestro país también tiene historias buenas que contar. En la década de los 60, 70% de la población mexicana se encontraba en situación de pobreza extrema, cifra que para finales de la siguiente década se había reducido a la mitad, para el 2012 se encontraba en sólo 11% y, de acuerdo con el dato más reciente se ubicó en 7.6 por ciento. Esto es un reflejo de que México sí ha progresado a lo largo de los años y hay múltiples variables que respaldan esta afirmación.

Sin embargo, aún hay mucho, muchísimo que hacer; negarlo sería un error y una irresponsabilidad. México sufre de disparidades regionales muy marcadas que debemos solucionar con políticas públicas adecuadas a la necesidad de cada estado o región. Si bien las cifras mencionadas demuestran una tendencia positiva, la realidad es que los estados del sur-sureste sufren un aberrante rezago, casi 60% de la población carece de seguridad social, de certidumbre patrimonial, y es aún más vulnerable a la inseguridad. Dichas disparidades a veces no se reflejan en los números, pero existen y deben ser atendidas.

Estoy convencida de que, para trabajar a favor de un México incluyente, con crecimiento económico acelerado, tenemos la enorme responsabilidad de generar propuestas factibles y bien sustentadas, pero, sobre todo, de investigar a fondo las causas de los males que oprimen a México para crear verdaderas soluciones. Si hacemos lo contrario, caeremos en remedios hechos a base de espejismos ideológicos y populismos baratos, los cuales tienen la capacidad de destruir lo mucho que hemos avanzado y tirar a la basura todo lo que nos ha costado. Vamos por buen camino, y no podemos bajar el ritmo. Un solo mensaje final: ¡Razonen su voto!

*Candidata a Diputada Federal Plurinominal en la Tercera Circunscripción Electoral por el Estado de Tabasco y expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana AC.

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.