La entrada de México al Acuerdo Transpacífico podría tener más costos que beneficios y es importante que ambos se definan y evalúen.

Los beneficios de firmar un acuerdo multilateral deben ser bien claros y superiores de los innegables costos que siempre están presentes en cualquier negociación entre países. Ahora que el presidente Calderón anunció en Los Cabos, en el marco de la reunión del G-20, que el presidente Obama le había informado la aceptación de México en las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por su sigla en inglés), lo hizo como si fuera un superlogro alcanzado.

Pareciera que México rogaba por entrar a este tratado, pero hay industriales que ya empezaron a levantar la voz diciendo que se evalúe si, verdaderamente, el beneficio comercial supera los costos, sobre todo, en términos de las exigencias de propiedad intelectual que se están perfilando en el marco de ese tratado.

De hecho, ahora que el Parlamento Europeo rechazó el Acuerdo Comercial Anti Falsificación (ACTA, en inglés) por abrumadora mayoría, hay quienes lo ven como un precedente que jugará fuerte en la negociación del TPP: la propiedad intelectual no es el centro del universo pues otros valores como libertad de expresión y acceso a la salud con medicamentos a menor costo son factores sustancial para el crecimiento de países en desarrollo.

Es cierto que el TPP es una de las redes de apertura comercial más importantes que se conforman en la región Asia-Pacífico, pues incluye aparte de Estados Unidos, Chile y Perú, a Australia, Brunei Darussalam, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam

Pero hay especialistas que advierten de que, más que beneficioso, el acuerdo podría ser una amenaza por el riesgo de perder el frágil equilibrio en la aplicación de leyes de propiedad intelectual que benefician más a empresas multinacionales que a la industria local. Pedro Morfín, experto en propiedad intelectual en Estados Unidos, nos comenta que realmente es de preocupar que México esté aceptando entrar al TPP sin antes hacer un verdadero balance entre lo que ganaría contra lo que perdería.

En Chile lo están analizando seriamente y los industriales farmacéuticos están moviéndose para que su gobierno lo evalúe bien. La Asociación Industrial de Laboratorios Farmacéuticos chilena en varios eventos ha hecho ver su punto de vista, incluso hace unos días, en San Diego.

Para Morfín, México haría mejor si tratara de negociar TLCs directos con Australia, Malasia y Vietnam y, quizá, complementar el de Perú. Y, con el tiempo, ver si vale la pena Nueva Zelanda y Brunei . Aparte, con Estados Unidos y Chile no hay necesidad, pues con ellos ya tenemos acuerdos completos.

En todo caso, si se trata de seguir abriendo espacios comerciales para las exportaciones mexicanas, sería mejor buscar acuerdos directos con países como Corea, Rusia, China y, si se quiere, con India y Sudáfrica, que igual tienen sus pros y contras pero son de tamaño importante.

La salación de la AMIIF

Pareciera que hay una salación sobre el organismo que integra a las farmacéuticos de innovadores en México, la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF), pues cero y van tres veces que el organismo queda acéfalo debido a que sus presidentes dejan la Dirección General del laboratorio por el cual recibieron la representación de este gremio.

Con la salida de Sergio Duplán, que deja la capitanía de Novartis, la AMIIF se queda sin Presidente por tercera ocasión consecutiva.

Primero, cuando Jaime Pira salió de Janssen Cilag. Y, luego, cuando Rogelio Ambrosi salió de Abbott. Algo similar sucedió cuando Carlos Abelleyra salió de Wyeth siendo Presidente de Canifarma, pero a él sí le dieron chance de terminar su periodo en la Cámara.

Por cierto, Abelleyra se reincorpora a la industria, ahora como accionista y Director de Vanquish, es decir del lado de los genéricos.

La duda está en torno de quién suplirá a Duplán en la AMIIF. Lo natural sería que uno de los dos vicepresidentes. El problema es que Carlos Baños, director general de Lilly, a quien todos ven como el natural sucesor, no está convencido de aceptar el cargo. Bastante tiene con el área de propiedad intelectual. Mientras tanto, quien parece sí estar interesada, Sandra Sánchez, cabeza de Amgen, no logra generar un consenso suficiente para asumir la Presidencia del gremio farmacéutico empresarial de mayor peso en el país, una industria que históricamente ha sido de varones.

Twitter: @maribelrcoronel

mrcoronel@eleconomista.com.mx