El 1 de julio muchos puestos de elección popular estarán en juego, el más importante es el de Presidente y ya nos hemos ocupado de él , pero no hay forma de negar que le sigue el de Jefe de Gobierno del DF, la capital del país, el centro neurálgico de la cultura, la política, los medios y con la característica de que podría ser el último bastión de los partidos alineados a la izquierda.

Este sexenio el PRD perdió Zacatecas, Baja California Sur, Michoacán y conservó Guerrero, con un priísta. Los triunfos en Oaxaca, Sinaloa y Puebla en alianza con el PAN tampoco les otorgan la categoría de gobiernos de izquierda. El 1 de julio pone en riesgo Chiapas, donde inicia como no favorito y el DF –donde desde 1988 ha mostrado su fuerza y desde 1997 se cuentan con los dedos sus derrotas– es, por decir poco, una ciudad de vanguardia e inclinada a la izquierda, no sólo por clientelismo, como algunos alegan, sino por falta de trabajo de las otras fuerzas políticas.

PAN. El partido que gobierna el país desde el 1 de diciembre del 2000, que tiene en la ciudad la sede de secretarías, subsecretarías, direcciones de paraestatales, donde se mueven senadores y diputados, donde ha gobernado delegaciones como Miguel Hidalgo, Benito Juárez y ahora Cuajimalpa, ha sido incapaz, en 11 años, de generar un solo cuadro competitivo. En el 2006 recurrió a un senador perredista y ahora a una ciudadana para ser sus candidatos. Varios militantes aspiraban a aparecer en la boleta, pero les dieron un portazo argumentando su poca competitividad; esperan que el prestigio de Isabel Miranda de Wallace, mujer intachable, despierte a los ciudadanos y lleve votos; busca motivar a quienes jugaban con la idea del voto nulo, de la abstención, a ciudadanos hartos de los políticos que la vean como una opción ciudadana que utiliza un partido como plataforma. Se ve difícil, una elección necesita estructura partidista y el PAN no la ha mostrado en el DF. En Colombia, Mockus fracasó porque no supo convertir las opiniones que generaba en votos.

PRI. De 1997 a la fecha este partido ha perdido en el DF; por ahí ganó una delegación (Milpa Alta) en el 2003 y un distrito local en GAM en el 2009, pero ha perdido todo; su récord es increíblemente negativo y tampoco ha podido construir liderazgos. Ha tenido como candidatos a Alfredo del Mazo, Jesús Silva Herzog y, en el 2006, a Beatriz Paredes. Ahora parece que nadie, ni de cerca, tiene niveles de competencia y, si no hay sorpresas, veremos de nuevo a Paredes, quien después de perder fue Presidenta Nacional de su partido y líder de su bancada en la Cámara de Diputados. La diferencia será que mientras en el 2006 Roberto Madrazo fue un lastre, ahora Enrique Peña Nieto puede ayudarle a mantenerse en condiciones de alta competencia.

PRD. Ni en éste ni en los demás casos hablé de las alianzas, pero en el caso del PRD son más importantes. El 2009 le demostró que, al dividirse, la izquierda se debilita y prioriza la unión; se sabe en peligro y no está dispuesto a dividirse; criticable o no, ha elegido el método de encuestas, que le dio buen resultado para su candidato presidencial, para determinar a su candidato a Jefe de Gobierno y el resultado es positivo. La pelea era realmente entre dos: Alejandra Barrales, que durante meses encabezó las encuestas, y Miguel Mancera, con un crecimiento de ocho semanas que lo metía en la pelea; cualquiera de los dos enfrentaría con ventaja a sus contrincantes en unidad. Mancera fue seleccionado y aunque Barrales aún no determina su posición, la decisión está tomada y no parece mala. La ciudad de México es prácticamente la única en la que un funcionario ligado a la seguridad pública es popular; de ahí salió Ebrard y ahora Mancera, pero igual podemos hablar de Mondragón o Joel Ortega.

Por lo pronto, podemos afirmar que Mancera inicia como el claro favorito para ser el próximo Jefe de Gobierno y me permitiré adelantarme, a riesgo de ser acusado de todo: esa condición le daría un protagonismo de primer nivel y, por ende –igual que Cárdenas, López Obrador y Ebrard–, tenemos que la semana pasada, cuando tres encuestadoras dieron los resultados que le otorgaban la candidatura a Mancera, estaban a su vez haciendo el destape del primer presidenciable ¡para el 2018!

Apunte final

Hasta el momento, el evento más importante rumbo a la elección no ha sido la formación de alianzas, sino todo lo contrario, el rompimiento, que no pleito, entre los partidos PRI y Panal cambia muchas cosas. Más allá de los votos que se calcule daba o quitaba esa alianza, hay hechos concretos: en la boleta habrá cuatro nombres, no sólo tres; en los debates habrá un nuevo participante y la postura que tome será determinante para balancear los temas; la equidad de los medios deberá considerar también a este candidato; el tipo de postulación que haga el Panal, cuya decisión debe ser dentro de un mes a más tardar, podrá trasladar simpatizantes de otro partido; los recursos monetarios y los tiempos de televisión que el IFE le otorgaba al Panal y que se usarían para apoyar la alianza con el PRI serán usados en su propia campaña.

En el 2006 su candidato presidencial apenas llegó a 1%, pero alcanzó casi 5% del voto para diputados, así que no es un partido despreciable en términos de fuerza electoral; sin embargo, el rompimiento se da tan tersamente que parece un acuerdo, una decisión tomada después de analizar riesgos, costos, beneficios. Parece que para el Panal es más fácil conservar su registro por separado, como en el 2006 y el 2009; para el PRI, el rompimiento garantiza la unidad en estados donde surgían descontentos. Si la contienda se cierra y la ventaja que hoy muestra el PRI desaparece, este momento deberá ser recordado como error, si no es así, lo recordaremos como una jugada estratégica exitosa.