La semana pasada leí algunas notas que, por un lado, afirmaban que ya hay competencia efectiva en servicios fijos y por otro, cuestionaban la conveniencia de la regulación asimétrica sobre el agente preponderante en el sector telecomunicaciones, bajo el endeble argumento de que los competidores sólo le han pedido a Telmex un poco más de 9,000 servicios de desagregación frente a los 41.7 millones de casas pasadas por la red de ese operador. A partir de esa forma sui generis de analizar la cuestión, se esgrime una desafiante pregunta: ¿Para eso quieren partida una empresa, para no usarla?

Para quien no esté familiarizado con el concepto de la desagregación, hay que señalar que se trata de una forma de regulación que permite un uso más eficiente de los recursos económicos para que, particularmente en el caso de los operadores considerados como dominantes, o como en el caso de México, preponderantes, éstos permitan que otros operadores puedan utilizar, mediante arrendamiento, líneas que ya llegan a los hogares, a efecto de que si el competidor está en condiciones de ofrecer mejores condiciones de precio y servicio a esos hogares, utilizando las líneas ya instaladas por el dominante, pueda hacerlo, sin que tenga que desplegar su propia red para llegar a esos hogares y destinar para ello recursos que serán más valiosos si se invierten en zonas donde también hay demanda por el servicio, pero hay menos infraestructura de red. En este tema, hay quienes mañosamente han querido hacer creer que los competidores pretenden utilizar esas líneas del operador dominante a título gratuito, sin pagar nada a cambio. Eso es absolutamente falso. Lo que ocurre es que normalmente, por el poder monopólico que ostentan este tipo de operadores, los dominantes pretenden cobrar cantidades o montos fuera de toda proporción. Por eso es necesario la presencia de un ente regulador, para evitar abusos.

Habiendo comentado lo anterior, en el contexto de la consulta pública que lleva a cabo el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) con el objeto de efectuar la revisión de la eficacia de las medidas asimétricas impuestas a los agentes preponderantes en los sectores de telecomunicaciones y radiodifusión, resulta muy pertinente señalar de manera clara y objetiva la razón por la que el número de solicitudes de servicios de desagregación a Telmex ha sido tan bajo hasta ahora. La respuesta ya la dio el propio IFT en el 2017, cuando emitió la resolución relativa a las medidas asimétricas a estar vigentes para los siguientes dos años. En la página 1,363 de la resolución en comento, el IFT señaló con nitidez: “Toda vez que ha habido un acceso limitado y lento a los servicios derivados de que existen incentivos para que el AEP retarde los negociociones y aumente los costos de transacción de los solicitantes al no proveer de manera oportuna toda la información de su red”.

En la página 1,366 también dijo: “Que los servicios de acceso, tales como la desagregación de la red local y compartición de infraestructura positiva son elementos clave para que los competidores puedan desarrollar sus redes y ofrecer servicios; sin embargo, es necesario asegurar que dichos servicios puedan prestarse bajo condiciones de calidad y plazos equiparables a los del AEP. En caso de no hacerlo, los competidores pudieran no demandar dichos servicios aún y cuando éstos se encontraran disponibles”. A partir de información pública se sabe además que las tarifas que el IFT le autorizó al agente preponderante para el servicio de desagregación hacen inviable que los competidores le puedan competir a éste en velocidades superiores a 10 megabits por segundo. Así que la respuesta a la inquietud que tienen quienes representan la postura de ese agente la dio ya el propio IFT. De ahí la motivación de proceder a la medida conocida como la separación funcional de Telmex. Hay suficientes indicios para afirmar que en telecom, aún no hay condiciones de competencia efectiva.

*El autor es economista.

GerardoFlores Ramírez

Experto en telecomunicaciones

Ímpetu Económico