La diferencia entre la recuperación del sector automotriz con la industria de la construcción es abismal. La fabricación de autos, camiones y sus componentes crece de manera muy dinámica, mientras la edificación se mantiene por los suelos.

La diferencia está entre la vocación exportadora de la industria automotriz y la dependencia del mercado interno de la construcción.

Queda claro que la mejor política de recuperación de la recesión es la extranjera. Y Estados Unidos es el motor de un sector que, otra vez, no le falla al proceso de recuperación.

Las exportaciones automotrices han alcanzado niveles importantes. Incluso México se ha convertido en el principal proveedor de autopartes y vehículos pesados a Estados Unidos, por arriba de Canadá, Japón y China.

Sumando las importaciones de autos, donde México conserva el tercer lugar de importaciones a Estados Unidos, el monto de venta al vecino del norte, entre enero y abril, es de 18,232 millones de dólares, lo que implica un incremento con respecto al año pasado de más de 80 por ciento.

Esto por supuesto tiene muy animada a la industria automotriz mexicana, porque ven una puerta de salida a los números de espanto del año pasado, cuando las caídas fueron abismales.

Incluso es tan generoso el mercado exterior que olvidan que el mercado interno se mantiene estancado y con tasas de recuperación muy por debajo del potencial que tendría un mercado menos castigado por las cargas impositivas.

La mejora en las ventas puede parecer una locomotora camino a los grandes números históricos del sector automotriz asentado en México. Pero no. La amenaza de una recaída económica es real y de hecho empieza a dejar sentir sus efectos en el enorme mercado automotriz estadounidense.

El incremento en las ventas durante los primeros cinco meses del año en Estados Unidos roza 17%, lo cual es un gran número para un país que comercializa 9 millones de autos y camiones ligeros al año.

Pero el análisis detallado de los números arroja una realidad que amenaza con frenar repentinamente las ventas: los principales compradores en lo que va del año son los grandes consumidores. Resulta que las firmas de renta de autos, que no modificaron su parque vehicular el año pasado, iniciaron el año actualizando sus activos. Lo que dice que es la venta de flotillas lo que ha dinamizado el mercado automotriz.

Porque los consumidores individuales se han mantenido muy precavidos. Sobre todo, porque el flujo crediticio sigue muy restringido.

Cifras de Autodata revelan que las ventas a flotillas se han incrementado 32%, contra 13% de ventas individuales.

Ahora, los porcentajes pueden ser muy engañosos, porque la realidad es que el mercado automotriz de ese país se mantiene en niveles históricamente bajos. En tres décadas no se habían vendido menos de 10 millones de unidades al año.

Entonces, si el mercado realmente no está consolidado y si hay amenazas de nuevas bajas en el ánimo y la actividad económica, la industria mexicana no se puede dormir en sus laureles .

Hay la confianza de haber tomado el camino correcto de especializarse en autos compactos, ahorrativos y adecuados para estos tiempos de combustibles caros.

México tiene ventajas competitivas de distancia y costo de flete, con respecto a China y Japón, y de mano de obra más barata, en comparación con Canadá.

Pero no debe ser ése el eje de la política automotriz.

Canadá, hay que recordarlo, se la jugó con empresas como General Motors.

El gobierno canadiense invirtió en su rescate y eso genera compromisos.

Canadá está tan cerca como México y tiene más ventajas comerciales que este país. Allá no tienen que andar cambiando de camiones para cruzar la frontera.

Allá tienen libre paso a las carreteras estadounidenses y eso es una gran ventaja competitiva.

El sector automotriz mexicano brilla con luz propia. Las ciudades donde se asientan las plantas armadoras tienen un tinte diferente al resto de las poblaciones del país que no tienen esta ventaja.

El mercado exterior es otra vez la gran diferencia en la recuperación económica.

Pero el hecho de que una de las industrias más importantes del país quede en manos solamente de las políticas dictadas desde afuera es un error estratégico. Ya lo padecimos con la industria petrolera.