Hasta ahora, los esfuerzos en materia alimentaria para combatir la obesidad se han concentrado principalmente en poner límites al consumo de alimentos y bebidas azucaradas. Ahí está el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a refrescos y alimentos altamente calóricos.

Pero hay otros alimentos que tienen un papel preponderante en la elevada ingesta de calorías y que son consumidos a rienda suelta. Y no sólo hablamos de tamales, atoles, tortas y garnachas ofertados sobre todo en la economía informal, sino de productos industrializados que por su aparente aportación nutritiva son abiertamente permitidos y estimulados, como con los cereales.

Quizá la industria de bebidas y refrescos reunida en la Anprac, que lleva Jorge Terrazas, junto con el ConMéxico, dirigido por Lorena Cerdán, tienen un punto en cuanto a que el problema de obesidad es multifactorial. Y nosotros agregaríamos que es multialimenticio .

Al respecto, vale la pena conocer datos reveladores del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (United States Department of Agriculture USDA, por su sigla en inglés ), cuyas estadísticas históricas evidencian que la cantidad de calorías ingeridas por persona al día aumentó una cuarta parte en 40 años. Entre 1970 y el 2010 se elevó de 2,039 a 2,544 calorías diarias en promedio. Y en este aumento incidieron no tanto la cantidad de comida consumida, sino más bien el tipo de alimentos.

¿Y cuál es el tipo de alimentos cuyo consumo más se ha elevado? Contrario a la idea generalizada de que son los azúcares, los datos del USDA indican que son las grasas añadidas y aceites, así como grasas lácteas cuyo consumo se ha duplicado. Asimismo, las harinas y los productos derivados de granos y cereales están haciendo una aportación creciente a la alimentación en Estados Unidos.

Otro elemento importante que revela el USDA es que el consumo de leche se ha reducido muy notoriamente, pero ha sido más que suplida por los quesos que han multiplicado su consumo. Quizá sí se le está cargando demasiado la responsabilidad a la industria de bebidas azucaradas y alimentos dulces que, en efecto, son altamente calóricos , pero donde no se pone atención, porque se consideran alimentos nutritivos, es en el alto consumo de quesos y otros derivados de la leche. De igual manera, los cereales en particular, trigo, arroz y maíz se consumen mucho más y quizá no hacen tanto bien.

Otros productos cuyo consumo también ha aumentado mucho son los aceites para cocinar y para ensaladas, así como mantecas vegetales y otras grasas comestibles utilizadas para producir muchos alimentos. En resumen, el USDA reporta que la mayor aportación en el aumento del consumo de calorías en las últimas cuatro décadas la hicieron granos y cereales, así como lácteos y grasas.

Son datos de Estados Unidos, pero quizá la realidad de México no está tan lejos.

Estudio del CIDE no tiene que ver con IEPS

Por cierto, el director del CIDE, el doctor Sergio López Ayllón, nos ha aclarado que el estudio iniciado por una de las investigadoras de la institución, la doctora Susan W. Parker, relacionado con obesidad y sobrepeso en México, no se relaciona con el IEPS a los refrescos, sino que está centrado en una encuesta que lleve a definir cuáles son los factores que están incidiendo en el aumento de la obesidad y sobrepeso en nuestro país. Además, no es un estudio respaldado institucionalmente por el CIDE. Si bien la doctora Parker es investigadora y coordinadora de Economía en este Centro, el estudio lo realizará con investigadores de otras universidades, específicamente de Estados Unidos.