En la primera parte de este artículo comenté acerca de la importancia que tiene la acuicultura en el desarrollo sostenible. Sin embargo, para que la acuicultura presente un rumbo hacia la sostenibilidad, es necesario se manejen adecuadamente sus posibles impactos. Mencioné los impactos en materia de seguridad en el trabajo y medidas de manejo de acuerdo con la guía para la Acuicultura de la Corporación Financiera Internacional

En materia de seguridad e higiene en la comunidad se pueden presentar riesgos asociados con la salinización de los terrenos agrícolas cercanos, afectaciones de los recursos hídricos, impacto en la seguridad alimentaria, y riesgos físicos.

Lo anterior en virtud de la posible conversión de terrenos agrícolas a producción acuícola, extracción de agua que altere el régimen natural de aguas que afecten las actividades comerciales y recreativas de la zona, resistencia a los medicamentos veterinarios de uso acuícola y consumo no intencionado de antibióticos residuales, así como acceso a los cuerpos de agua a los habitantes y los riesgos que conlleva.

Las principales medidas de manejo involucran garantizar que los diques son suficientemente altos, tratar las aguas residuales, mantener diálogo con la comunidad, garantizar el mantenimiento de las condiciones hidrológicas de la zona, optar por el uso de vacunas en lugar de antibióticos, establecer un plan de salud veterinaria, sólo aplicar antibióticos autorizados en las porciones y con los procedimientos adecuados, elaborar un plan de contingencias, y sistemas de protección contra caídas accidentales.

Por último, en materia de medio ambiente, los principales riesgos se relacionan con amenazas a la biodiversidad, contaminación de sistemas acuáticos y residuos peligrosos.

Estos riesgos se derivan de la posible alteración de hábitats acuáticos, impactos de la cosecha de hembras, huevos, y similares que pueden poner en peligro la biodiversidad de donde se extraen, así como capturas accesorias al usar mallas para su recolección, erosión por la movilización de suelos y vertido de efluentes, vertido de aguas residuales con contenido de químicos, medicamentos y sustancias tóxicas.

Las medidas de manejo de estos impactos comprenden la identificación de la biodiversidad y su hábitat en la zona del proyecto, garantizar que no es una zona protegida, evitar la pérdida de biodiversidad, reproducir la población en cautividad, utilizar en lo posible sustitutos alimenticios de origen vegetal, contar con pendientes adecuadas de los terraplenes y estabilizarlos, reducir la excavación y modificación de suelos, ajustar el tamaño del alimento y seguir buenas prácticas para su suministro, contener los efluentes del procesamiento, prevenir filtraciones, utilizar técnicas de drenaje parcial, planear la aplicación de fertilizantes y aumentar su eficiencia, uso de fertilizantes orgánicos, minimizar escorrentías provocadas por inundaciones, prescindir del uso de antiincrustantes, limpiar redes de forma manual, tratamiento de aguas residuales, entre otras.

La acuicultura es una opción para evitar la sobreexplotación de especies marinas y satisfacer la creciente demanda de alimento de una manera más sostenible, siempre y cuando se contemple un plan adecuado de construcción y operación de estos proyectos que garantice la mitigación de los impactos ambientales y sociales.

*Erick Rodríguez Maldonado es especialista de la Subdirección de Pesca, Forestal y Medio Ambiente de FIRA.

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