Prescindir, desasimiento, nuevo entendimiento de las cosas

D. Bonhoff, Die Wahrheit.

Hoy, en el Museo de Antropología, se encuentran Javier Sicilia y el presidente Felipe Calderón. La caravana del consuelo se abre a lo terrenal y los que caminan intentarán hablar con los que gobiernan. En ambas vertientes, escuchar, porque el tiempo se ha venido encima, sin goznes, des(h)echo, cenizas, y porque el diálogo, más que nunca, es imposible. Algunos han criticado el discurso de inspiración cristiana de Sicilia y hasta afirman que en este recodo se topa con el catolicismo del PAN. Puede ser. Pero nadie debería sorprenderse frente a la singularidad de la palabra, porque cada uno es singular y un singular portador de un exceso, del exceso de la vida, del vivir. Cada uno, si usted oye hablar a un niño de la esquina, a un trabajador, a un poeta, todos singulares.

Momento intempestivo éste. Palabras rotas, consuelo, sufrimiento, justicia, caridad, perdón, amor, se enfrentan o se acercan al discurso del poder político, duro, repetitivo, compacto. Lo peor que podría suceder sería desperdiciar la energía de la tensión provocada por este choque.

Entonces, ni sonrisas ni complicidades, aun involuntarias. Cada parte ha de mantenerse en su lugar destinal, la palabra rota provocando la interrogación y el discurso del gobierno ratificando el cumplimiento de la ley que le ordena garantizar el respeto a la vida. Hacer suelo, manos a la obra en la pluralidad.

Los dolientes tendrán que pisar tierra pedregosa y áspera. Exigir que se establezcan cuerpos de seguridad profesionales, duros, invulnerables a la corrupción y a los ataques de la delincuencia. Mientras esto no se logre, si piensan que, sin más, el Ejército ha de retirarse de las calles, la violencia aumentará. La medida será prudente sólo cuando se neutralice totalmente a la delincuencia y se hayan vuelto seguros los caminos del país, los de América del Norte y los de Centroamérica.

Al mismo tiempo que se fabrica esta rugosa materialidad, habrá de continuar la construcción de otra, la de la economía que adquiere velocidad y se vuelve virtual. Materialidad rugosa y materialidad energética se ensamblan. Seguridad con inversiones, competitividad local y global: empleo. No hay continuidad del dolor de las víctimas en el paso a esos entornos de la vida. Hay ruptura, pero el dolor abre a la creatividad de los singulares y, si escucha, también a la creatividad del gobierno.