Los datos de consumo y hasta de empleo no son contundentes para hablar de una recuperación sin riesgos de freno o retroceso.

¿Qué será lo que pese más entre los que toman decisiones de política monetaria de Estados Unidos en la reunión de dos días que hoy inicia?

Este miércoles a la 1 de la tarde, tiempo del centro de México, sabremos si la expectativa mayoritaria del mercado se cumple y la tasa de interés de referencia de la Reserva Federal (Fed) se eleva otro cuarto de punto, hasta el punto porcentual.

Los banqueros centrales estadounidenses han insistido en la necesidad de seguir en el camino de la neutralidad de la política monetaria, ahora que el crecimiento es más sostenido. Y si bien no es particularmente dinámico, podría ya no corresponder a una tasa por debajo de los 100 puntos base.

Hay quien prefiere la gradualidad de los aumentos, para que en el momento en que se requiera una política monetaria restrictiva, el movimiento no sea tan brusco. Pero hay quien piensa que no hay necesidad de molestar el crecimiento económico encareciendo el costo del dinero cuando las presiones inflacionarias están totalmente ausentes.

Por lo pronto, un pequeño indicio que corre en contra de las expectativas de 90% del mercado que espera un alza este miércoles, llegó desde el Banco Central Europeo la semana pasada y su refrendo de una política monetaria laxa por más tiempo ante las evidencias de que la inflación sigue ausente.

La corrección a la baja de la inflación en la Unión Europea, derivada del descenso de los precios del petróleo y por lo tanto de sus derivados como la gasolina, abrió para la institución que preside Mario Draghi un margen de maniobra para mantener el euro por los suelos.

Claro que la condición económica de Europa dista del nivel de recuperación estadounidense, pero la baja en los hidrocarburos también beneficia a los consumidores estadounidenses y ayuda a mantener la inflación a raya, más cercana en su nivel general a 1.5% que a la meta de 2% que fijó la propia Fed.

Las tasas de interés de los instrumentos de deuda estadounidenses se mantienen con bajas en sus rendimientos, sin presión alguna para la autoridad monetaria de atender a un escenario alcista del mercado.

Y los datos de consumo y hasta de empleo no son contundentes para hablar de una recuperación sin riesgos de freno o retroceso.

Habría pues elementos suficientes como para justificar una decisión de no elevar la tasa por parte de la Fed y esperar a la reunión de verano de julio para seguir con los aumentos.

Aunque también es un hecho que una tasa en 1% no es incompatible con los niveles de tasa actuales del mercado de dinero, es inferior a la inflación general y no es un lastre para el consumo.

Y, otra vez, permite tener una reacción más cercana en caso de que se dieran algunas presiones repentinas que hiciera a la Fed tener que desplegar las alas de halcón de la política monetaria.

Esta última parece ser la visión más aceptada en el mercado en este momento y por lo tanto apuestan por un cuarto de punto arriba para el miércoles.