Pocos temas generan tanta polémica y discusión en el sector de telecomunicaciones como la banda ancha. Lo interesante del asunto es que todos los actores del mercado están de acuerdo con que el desarrollo de la banda ancha es necesario para promover el crecimiento económico del país y mejorar su productividad. El problema surge al momento de entrar en los detalles, las comparativas y en casos extremos la necesidad de identificar en otras latitudes la formula mágica que sirva para llevar a cada uno de los hogares mexicanos una conexión a Internet de alta velocidad.

Es por tal razón que es imposible llegar a un consenso cuando se pregunta: ¿qué necesita hacer México para disminuir el rezago en cuanto a penetración de banda ancha?

Naturalmente la pregunta es intencionalmente abierta y podría fácilmente dividirse en qué puede hacer la industria privada, el gobierno y la sociedad civil para promover los servicios de banda ancha. Claro que existen numerosas medidas que podrían ser implementadas por el gobierno. A corto plazo se deberían contemplar acciones que conlleven a la eliminación de impuestos a modelos de bajo costo portátiles, computadoras y otros equipos que faciliten la conexión a Internet. Por ejemplo, el gobierno puede establecer una cifra –por ejemplo $ 15,000– y todos los aparatos con precio menor a este monto están exentos de pagar impuestos. Esta medida no es novedosa y ya se ha mencionado bastante en foros y congresos de telecomunicaciones.

Sin embargo, hay que expandirla, expandirla para incluir no sólo el equipo, sino también el servicio. Expandirla para romper el foco en accesos de banda ancha fija para incluir la eliminación de impuestos para accesos inalámbricos. Expandirla para la creación de subsidios que fomente el despliegue de infraestructura en zonas que actualmente no poseen cobertura por ningún operador del país. Expandirla para incrementar el número de escuelas en todos los estados con computadoras y acceso a banda ancha. Expandirla para que los niños de primaria comiencen a tener interacción con el Internet. Obviamente, todo sería más fácil con un plan nacional de banda ancha que especifique el rol del estado y del sector público en la promoción de estos servicios.

¿Y la industria privada? Lo primero que se debe hacer es reconocer que México, aun sin una coordinación gubernamental ni amor fraternal entre las empresas privadas, a niveles latinoamericanos no se encuentra rezagado en penetración de hogares con acceso a banda ancha. Todo lo contrario, datos de Signals Consulting muestran que México se ubica en primer lugar regional –no incluyendo mercados del Caribe– en porcentaje de hogares que cuentan con acceso a banda ancha seguido de Argentina y Chile. En otras palabras no todo lo que ocurre en términos de Internet en el país es negativo, la base ya está establecida y tan sólo queda trabajar sobre ella para mejorar aspectos como velocidad de transmisión, tarifas y sobre todo cobertura.

Este último punto es sumamente importante si es que hay un interés serio en crecer el número de hogares con conexión de banda ancha. Sólo hay que observar los casos de dos de los países que más se han esforzado en promover el crecimiento de la banda ancha dentro de sus fronteras, Colombia y Venezuela, que en los últimos seis años han incrementado el número de hogares con acceso a banda ancha en 1,200 y 500%, respectivamente.

Pero aun con esto sus niveles de penetración por hogar son 15 puntos porcentuales menores a los de México. En otras palabras, el panorama para el crecimiento de la banda ancha es increíblemente positivo si se tiene en consideración que hasta el momento Internet de alta velocidad ha sido prácticamente impulsado sólo por el sector privado.

La inminente llegada y expansión de tecnologías inalámbricas como HSPA+ y LTE serán un importante catalítico para impulsar el número de accesos de banda ancha en zonas donde los operadores fijos no ofrecen servicios. Sin embargo, la historia reciente muestra que los primeros usuarios de servicios 3G de Iusacell, Telcel y Movistar eran en su mayoría corporativos. Para evitar esta repetición hay que adoptar medidas que sirvan para abaratar los costos de acceder a Internet de los usuarios. ¿De que sirve tener cobertura LTE si la computadora me cuesta 10,000 pesos, el dispositivo LTE otros 3,000 y el servicio unos 1,000 pesos mensuales? La sociedad civil puede contribuir a llenar algunos vacíos como la capacitación, pero es el gobierno el que tiene que asumir el liderazgo, aprovechar los avances que se han hecho en banda ancha y edificar un plan que permita a México ya no ser líder en penetración de banda ancha, sino en velocidad de transmisión y precios.

*El autor es Presidente de Signals Consulting.

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