El dinero es un tema recurrente en las relaciones de pareja. De hecho, gran parte de las discusiones y conflictos surgen por temas financieros, lo cual es muy triste.

Pero es obvio: el dinero forma parte de la vida, lo manejamos todos los días y es necesario para todo: desde comer, vestir, transportarnos, divertirnos hasta lograr objetivos más importantes y de mayor plazo.

Cuando decidimos formar una pareja estamos comenzando un proyecto de vida juntos. Por eso, si ambas personas no quieren lo mismo o caminan en direcciones distintas, llegará el momento en que la relación dejará de tener sentido.

En pareja, los objetivos ya no son individuales sino de ambos. Además, como todo, van evolucionando: a veces hay ofertas de trabajo en otra ciudad o país, viene en camino un hijo, entre otras muchas cosas que pueden cambiar nuestras prioridades. Lo cual, desde luego, también modifica la manera en la que manejamos el dinero y las cosas que valoramos más en ese momento. Por eso es tan importante saber hablar de todo ello con nuestra pareja.

Si no puedes hablar de dinero con tu pareja, no puedes decir que existe confianza.

En estos días parece haber una crisis de confianza, porque muchas personas tienen miedo de ser lastimadas. Ya sea porque lo han vivido o lo han visto en amigos o familiares cercanos. Entonces suelen ocultar ciertas cosas. Esto hace que las relaciones se construyan sobre una base endeble, porque las parejas nunca confían plenamente en el otro.

Una persona alguna vez me dijo: “Nunca te entregues completamente, siempre guarda algo que sea tuyo. Así si te traicionan, no se llevarán todo”. Comprendo bien este concepto y sé que la enorme mayoría de las personas actúa de esta manera por el temor mencionado.

Pero en un nivel filosófico más elevado, dice Erich Fromm que uno no puede amar a nadie sin amarse primero a sí mismo. Es decir, uno debe conocerse a sí mismo en un nivel tan profundo, que se convierta en dueño de sí. El ser no se entrega, se comparte. Y debe compartirse entero.

Esto tiene que ver con otra palabra —ya mencionada— a la que mucha gente rehúye hoy en día: compromiso. Con sí mismo, con el otro y con el proyecto de vida que queremos tener juntos.

Cuando la falta de confianza —o de compromiso— se manifiesta en una parte tan importante de una relación como lo es la financiera (el dinero), esto puede causar un efecto dominó que irremediablemente termina en la caída de la última ficha: la ruptura.

Vivir juntos no es lo mismo que tener una vida juntos.

Como mencioné, formar una pareja es llevar a cabo un proyecto de vida juntos. Y, sin embargo, es de sorprender la cantidad de personas que contraen matrimonio, o se van a vivir en pareja, sin haber hablado incluso de los hijos que quisieran tener y cuándo.

He visto personas que se casan y meses después empiezan las sorpresas. Por ejemplo, en un caso empezaron las llamadas de cobranza. Resulta que uno de los dos tenía las tarjetas de crédito hasta el tope y el otro no tenía ni la menor idea. No habían hablado de eso ni conocían la situación financiera del otro (ni del hogar). La única conversación sobre dinero que habían tenido es que se dividirían los gastos del hogar en partes iguales. Pero no habían hecho planes juntos, no habían hablado de lo que tienen ni de lo que esperan para su futuro.

En otras palabras: viven juntos, pero no tienen una vida juntos.

Hablar de dinero es fundamental, pero no es lo más importante

Esto puede sonar contradictorio, pero es una realidad. Siempre lo repito en este espacio. El dinero no es un fin en sí mismo, es simplemente un medio para lograr nuestras metas de vida.

Por ello, las parejas tienen que planear su destino juntos: qué es lo que ambos quieren lograr como personas y como pareja.

Para ello se necesita confianza y compromiso, dos valores de los que ya hablamos, pero que son determinantes en la convivencia mutua.

Te invito a visitar mi página: http://www.PlaneaTusFinanzas.com, el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales. Twitter: @planea_finanzas

JoanLanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com