De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) la Península de Yucatán constituye una de las 13 Regiones Hidrológico Administrativas (RHA) en las que está dividido el país, tiene una extensión continental de 137,753 kilómetros cuadrados (km2) con 29,645 hectómetros cúbicos (hm3) de agua renovable por año, una población de 4.1 millones de habitantes y una aportación al PIB nacional de 9.5 por ciento.

De los cuatro acuíferos con que cuenta la región, ninguno está catalogado como sobreexplotado o con intrusión marina y sólo uno de ellos tiene problemas de salinización de suelos y aguas subterráneas salobres. Del volumen concesionado en la península (2,785.1 hm3 en el 2009), 58% son direccionados a las actividades agrícolas (Conagua 2011). Con el potencial hídrico de la región la capacidad para el desarrollo de la acuicultura de agua dulce como actividad económica y generadora de empleos es muy importante.

Sin embargo, la actividad acuícola en la región se encuentra poco desarrollada. Según el Anuario Estadístico de Acuacultura y Pesca 2010 de la Comisión Nacional de Pesca y Acuacultura (Conapesca), en el 2010 existieron 160 empresas con actividad económica en la región, y 35 sociedades cooperativas dedicadas a la actividad, concentradas principalmente en los estados de Campeche y Tabasco.

En el 2010, la producción total nacional de tilapia fue de 81,250 toneladas y 94.8% se obtuvieron por medio de la acuacultura. No obstante, sólo 12.2% fueron producidas en la región sureste y se importaron 36,093 toneladas. Dadas las condiciones antes mencionadas, este déficit podría ser producido en su totalidad en la región.

El desarrollo de cultivos de tilapia en estanques es una alternativa viable para el desarrollo económico en la región, ya que cuenta con espacio, recursos, y un mercado disponible y potencial. Para ello, es necesario crear un plan de desarrollo para la acuicultura sostenible en la península yucateca con la participación de todos los organismos que tengan la capacidad de ejecutar, evaluar y financiar la actividad acuícola.

Dado lo anterior, quizás sea momento oportuno para que en el país dejemos de concentrar los esfuerzos de acuicultura y piscicultura en el litoral del Pacífico. Sin descuidar esta zona, los estados de la región sureste del país (Yucatán, Campeche, Tabasco y Quintana Roo) tienen mucho que ofrecer.

*Enrique Movellán Mendoza es especialista del Centro de Desarrollo Tecnológico Tantakin en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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