Con 45 votos en favor y 14 en contra, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó el martes la nueva Ley de Desarrollo Urbano, a pesar de la oposición ciudadana expresada a través de los medios, tanto por vecinos como por especialistas e intelectuales. ¿Por qué nos debe de importar esto a todos y cómo afecta nuestra vida? Esta nueva ley, después de cinco versiones fallidas, encontró la forma de evadir la participación ciudadana, hacer a un lado las otras normas vigentes y dejar los usos y destinos del suelo de esta ciudad a la discreción de nuestras autoridades, eliminando la seguridad jurídica.

Entre otras cosas, esta nueva ley: 1) Atenta contra la propiedad privada al permitir que la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) modifique a discreción los usos de suelo. 2) Omite tocar temas relacionados con vulnerabilidad y riesgos del suelo de esta ciudad. 3) Permite la apertura de negocios de bajo impacto con la sola autorización de Seduvi, incluyendo una definición de bajo impacto tan amplia que hasta las universidades son consideradas como establecimientos de bajo impacto. 4) Premia a los negocios que han operado fuera de la ley regularizándolos, sin importar la afectación a los vecinos legalmente establecidos. 5) Ve en las zonas de conservación patrimonial un gran botín buscándoles un destino turístico moderno (otorgando permisos a comercios, antros, bares, restaurantes y hoteles). 6) Busca densificar con la construcción de edificios de alturas hasta ahora no permitidas; y 7) Elimina las zonas habitacionales mezclándolas con comerciales, además de permitir a los comercios chicos operar sin estacionamientos.

Otro de los instrumentos que utiliza esta iniciativa de ley para hacer lo anterior es la afirmativa ficta: cualquier persona, autoridad o institución puede presentar una solicitud de cambio de uso suelo para cualquier predio, calle o zona de la ciudad. Una vez presentada ésta, la Seduvi, vía un comité técnico, dará su opinión en la forma de un dictamen (donde un ciudadano que no conocemos y que no representa nuestros intereses convalidará la participación ciudadana). Este dictamen será enviado a la ALDF. Si la Asamblea no responde en 40 días, la persona que solicitó el cambio de uso de suelo puede considerarlo como aceptado. Se ha encontrado nuevamente la forma de hacer posible lo ilegal. Veremos edificios, antros, restaurantes, comercios etcétera. donde hoy está prohibido. No habrá seguridad, orden, plan, lógica, ni a quién reclamarle. Cuando exijamos rendición de cuentas, la respuesta será sencillamente que la ALDF no tuvo tiempo de contestar.

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