El poder punitivo de significación política no es el que se ejerce sobre los criminalizados, sobre los pocos criminalizados que pertenecen a clases subalternas, que no tienen poder, sino el que se ejerce sobre los que estamos sueltos, es el poder de vigilancia sobre todos los que integramos la sociedad , afirma el jurista y criminólogo Eugenio Raúl Zaffaroni, juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Y eso fue lo que atestiguamos este lunes con la investigación publicada en primera plana por The New York Times y a través del reporte Gobierno espía. Vigilancia sistemática a periodistas y defensores de derechos humanos en México, elaborado por las organizaciones Article19, R3D y SocialTIC: que el gobierno mexicano utiliza software de espionaje para intervenir teléfonos de periodistas, activistas e investigadores incómodos).

Y continúa Zaffaroni: Mucho más importante que criminalizar a un ladrón o a un psicópata asesino es saber a dónde vamos, con quién hablamos, qué libro leemos, con qué banco operamos, qué compramos, cuánto ganamos, dónde estamos. Toda esta información es material de control y de eventual extorsión. Pero la gente se siente más segura con más controles; ignora que puede caer en la inseguridad más absoluta si toda esa información llega a manos equivocadas .

Así se procede en México: importa más amedrentar a periodistas, activistas e investigadores incómodos que averiguar sobre las finanzas del narcotráfico y sus fuentes para el lavado de dinero; importa más vulnerar la privacidad de los ciudadanos que desarticular las redes de contubernio político que posibilitan las operaciones del crimen organizado; importa más implantar una lógica de silencio que hacer cumplir la ley. Una plena exhibición del poder punitivo.

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