El gobierno intentará hacer valer que se tome en consideración la Ley Federal de Entidades Paraestatales.

Viene la contraofensiva del gobierno mexicano a la embestida legal del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

La Suprema Corte de Justicia de la Nación admitió el recurso de revisión en contra de la sentencia del tribunal que otorgó el amparo al SME.

La Corte determinó que la junta deberá abstenerse de ejecutar la sentencia del tribunal hasta que se dicte resolución final.

El gobierno calderonista tratará de echar abajo el avance que logró el sindicato de la extinta Luz y Fuerza del Centro, que obligaría a la Comisión Federal de Electricidad a fungir en calidad de patrón sustituto, recontratar a alrededor de 14,000 trabajadores y pagar una cantidad multimillonaria de sueldos caídos.

El gobierno mexicano intentará hacer valer que se tome en consideración la Ley Federal de Entidades Paraestatales y no sólo la Ley Federal del Trabajo.

Y es que en un organismo descentralizado no existen las relaciones de capital-trabajo como tales.

No es una empresa privada; es un organismo público descentralizado que tiene un patrimonio que se integra de los impuestos que pagan los contribuyentes y no tiene un fin de lucro.

Luz y Fuerza del Centro tenía un carácter monopólico porque así lo dispone la Constitución y nunca pudo ser declarada en quiebra por ser un patrimonio público.

Por eso, el gobierno federal buscará que la Corte considere el caso en el marco de la Ley Federal de Entidades Paraestatales.

Ayer, la Suprema Corte de Justicia de la Nación admitió el recurso de revisión que interpuso el servicio de administración pública federal de bienes, en su carácter de liquidador de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.

La estrategia legal que ha puesto en una seria disyuntiva al gobierno mexicano la diseñó y lleva adelante el abogado Carlos de Buen.

En la contraofensiva, están el abogado Miguel Alessio Robles, de la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República y el procurador fiscal de la Federación, Javier Laynez.

El osito Bimbo, Sara Lee y energía eléctrica

El que anda que brinca de gusto es Lorenzo Servitje, director general de Grupo Bimbo.

Y es que las cosas no pueden ir mejor. En días pasados, recibió la autorización por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos para realizar las desinversiones que le ordenó la comisión de competencia de ese país para poder comprar los activos de la panadería estadounidense, en la que están invirtiendo alrededor de 709 millones de dólares.

Sólo faltaba un tramo de desinversión de los activos de Sara Lee en California y ya fue autorizado para completar la operación de compra iniciada desde hace un año.

El osito Bimbo tiene mucho trabajo por delante. Tiene que realizar la integración de Sara Lee a sus operaciones y renovar la planta productiva de la compañía mexicana en EU.

Por otra parte, Grupo Bimbo inauguró el parque eólico en el Istmo de Tehuantepec en el que va asociado con el grupo español Renovalia Energy.

Se trata de un contrato a 18 años en el cual Grupo Bimbo se compromete a comprar la energía eléctrica para, prácticamente, todas sus operaciones en la República Mexicana, con excepción de la Península de Baja California.

Obtendrá un ahorro de entre 5 y 10% y será equivalente al consumo de la zona urbana de la ciudad de San Luis Potosí.

CUENTOS VERAS

El bajo nivel de ingresos, sin lugar a dudas, es uno de los puntos fundamentales que impiden que repunte la compra de autos nuevos en México. Por eso, el financiamiento para comprar un auto es clave para ayudar a los consumidores a optar por una unidad nueva. Por eso, la Asociación Mexicana de Distribuidores de Autos, que preside Guillermo Prieto, propondrá al gobierno del presidente electo, Enrique Peña Nieto, que se considere en el Presupuesto de Egresos de la Federación un fondo revolvente por 500 millones de pesos para que Nafin, a través de la subasta de garantías entre las instituciones bancarias, logre flexibilizar las condiciones de crédito a los consumidores finales. Con ese fondo, podría aumentarse en 100,000 unidades la venta de autos. Y es que hoy el financiamiento al sector automotriz en México es de 50% mientras que en otros países alcanza entre 70 y 80 por ciento.

No se necesita inventar el agua tibia en México, la experiencia reciente demuestra que la fórmula funciona. Hace año y medio se aplicaron 100 millones de pesos con esta idea y la venta aumentó en 25,000 unidades nuevas. Pero eso es sólo uno de los puntos que le plantearán al próximo Presidente de la República los distribuidores de autos.

Twitter: @marco_mares

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