Caminar danzando, la máxima inmunización .

Wong Li

El giro hacendario y fiscal, - reforma, cambio de dirección, relanzamiento,- es lo único que moverá al país. La materialidad de sus estrategias, recursos y acciones, dará a la economía la velocidad requerida y hará ganar tiempo y libertades de opción, en última instancia, a la gente.

El razonamiento no tiene vuelta. La economía está por debajo de las capacidades de los integrantes de la PEA. Resultado: desperdicios de capital social por todos lados. Y la desigualdad productiva y competitiva aumenta la desigualdad social por la enorme brecha que separa los ingresos de una minoría de la gran mayoría. Lo que hace que el mercado interno sea débil y reproduzca el ciclo perverso del bajo crecimiento.

Otro factor, la petrolización de los ingresos públicos. Esto repercute en el perfil del gasto, que aumenta o disminuye según el precio internacional del petróleo y deja sin presupuesto rubros prioritarios. Una necesidad insoslayable vincula la reforma fiscal y reforma la energética.

Financiamiento seguro del gasto público y una gran empresa petrolera nacional competitiva se dan la mano. Toca a los encargados del diseño de ambas reformas, calcular con la mayor exactitud los tiempos de esta despetrolización de los ingresos. Una estructura fiscal proporcional y equitativa, según los términos de la Constitución, sencilla y consistente, eficaz, hará crecer más rápidamente la economía y otorgará techos presupuestales adecuados, tanto a la política social y la educación como a la construcción de infraestructura en los distintos ámbitos.

La generalización del IVA parece indispensable, junto con un impuesto competitivo al trabajo y las exenciones diferenciadas de mayor alcance en la promoción de las inversiones y el ahorro. En lo hacendario, los hechos dan aún mayor urgencia a la regulación fiscal adecuada de entidades y municipios. La alta informalidad de la economía advierte que si la reforma fiscal adquiere un tinte persecutorio, o de cobros a la productividad fracasará. Provocaría aún más informalidad. El recaudador de impuestos tendría que convertirse en policía fiscal. Y mientras, lenta o velozmente, la economía se iría a pique. Esto se está viendo en Francia. Al contrario, si contiene distintos estímulos para que empresas y personas físicas se integren a la formalización fiscal o inviertan y reinviertan o ahorren, la reforma fiscal impulsará de manera decisiva un reordenamiento económico y social para la productividad y la competitividad, un mercado interno fuerte y un mejor perfil de ingresos.