En la primera parte se mencionaron las características de las organizaciones dedicadas al mejoramiento genético de las principales redes de valor ganaderas en México. Ahora se comentan oportunidades de negocio y posibilidades de fomento de nuestra genética ganadera

El mejoramiento genético de bovinos productores de carne es particularmente lento, por varios motivos: 1) eficiencia reproductiva muy baja, menos de 1 becerro anual por vaca; 2) un largo intervalo entre generaciones, pues una hembra tarda cuando menos cuatro años en tener un destete que se pueda medir; 3) los métodos tradicionales de evaluación de individuos son muy ineficientes, pues consideran variables debidas tanto a los genes como al ambiente.

Los esfuerzos del gobierno para apoyar la compra de sementales, semen, vaquillas, etcétera, son, por lo mismo, poco efectivos en lograr un cambio genético perdurable, pues en muchos casos se obtienen resultados por el vigor híbrido, al cruzar razas, pero no por utilizar individuos que demuestren superioridad en su valor genético. Podría invertirse, con mayor impacto, parte de esos recursos, en hacer una evaluación genética más rigurosa.

Además del rendimiento productivo, hay otras cualidades de los animales en pastoreo que se puede tratar de mejorar genéticamente, como la resistencia a parásitos o la adaptación a estrés ambiental.

Éstas son importantes para la sostenibilidad de los sistemas productivos, tanto como la productividad.

En genética avícola, es muy difícil competir con las empresas consolidadas en el ramo. Sin embargo, podría hacerse un trabajo colaborativo o asociación para seleccionar linajes aptos para nuevas necesidades de la industria, como la producción fuera de jaulas, en libertad o libre de antibióticos.

En esto pueden participar razas diferentes de las estirpes de élite actuales, ya que se enfrentarían situaciones como parasitosis, infecciones y desafíos ambientales que no existen en los sistemas convencionales de producción.

Otra oportunidad proviene de nuevas tecnologías. Actualmente hay, además de las antiguas herramientas de la genética cuantitativa, otras, derivadas de la genética molecular, como la selección auxiliada con marcadores moleculares.

Cuando se llegan a reconocer genes o secuencias relacionadas con características de productividad, pueden seleccionarse individuos antes de que ellos o su progenie manifiesten su productividad, con lo que se acelera el avance genético, se reduce su costo y aumenta su potencial de mejora.

Existen también herramientas para modificar el genoma, que son la transferencia y la edición genéticas.

Deben continuar explorándose minuciosamente, para establecer sus límites y posibles aplicaciones, así como ser evaluadas en aspectos de bioética y bioseguridad, tanto por autoridades regulatorias como por la sociedad, además de la opinión tácita que está expresa por medio de sus decisiones de compra.

México es un país importante en la ganadería mundial y debe participar en la innovación, conocimientos y tecnologías de la genética animal, para fortalecer sus redes de valor y sostenibilidad. Tenemos los recursos y la oportunidad de aprovecharlos.

*Luis Fernando Iruegas Evaristo es Especialista de la Subdirección Técnica y Redes de Valor de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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