La ganadería utiliza recursos naturales (tierra y agua), trabajo, tecnología, infraestructura, insumos y material genético. Este último factor es clave para el mejoramiento y adaptación de los sistemas de producción. Gran parte de la ganadería mexicana depende de compañías extranjeras de genética. Comentaremos sobre detalles de la situación y posibilidades de acción

Los métodos para mejorar la genética ganadera tienen modalidades muy diversas, desde los anticuados, con avances lentos, hasta otros muy modernos y dinámicos.

Hay quienes producen su propio pie de cría, seleccionando en su rebaño o los de su localidad, pero también hay quienes utilizan lo mejor que ofrece la tecnología actual.

Las redes de valor ganaderas en México utilizan distintos métodos de cruzamiento y selección.

En las especies rumiantes, por ejemplo, que tienen menor prolificidad y se administra cada cabeza individualmente, sus métodos de cruzamiento son muy diferentes a los de la avicultura, en la que hay gran capacidad reproductiva y se administran lotes o poblaciones, no individuos.

El mejoramiento del pie de cría bovino productor de carne se realiza por parte de asociaciones de criadores de cada raza. Además de registrar la genealogía, que por sí sola asegura poco más que la pureza racial, se hacen evaluaciones de individuos, pero raramente se determina el valor genético productivo, para elegir los reproductores.

Las características de la especie y el método de mejoramiento han determinado un avance lento de productividad. Es común el uso de pie de cría mexicano, aunque se hacen también importaciones, sobre todo, de semen.

En el caso del ganado bovino lechero, se evalúa metódicamente una parte de la población de cada raza, particularmente la Holstein. Se mide la productividad así como las características morfológicas.

Esos datos se introducen en modelos estadísticos computarizados que estiman el valor genético relativo de los padres de las vacas evaluadas.

La inseminación artificial permite que se utilicen sólo los toros sobresalientes. Con estos métodos, se logra un avance genético más rápido que en los bovinos productores de carne. En México predominan las compañías norteamericanas de genética lechera.

En la avicultura, tanto para producción de carne como de huevo, la selección para el mejoramiento se hace por elección de los mejores individuos dentro de estirpes muy selectas, que luego se cruzan con otras para su hibridación y multiplicación.

El avance genético ha sido muy grande en productividad avícola. En el mundo hay sólo unas cuantas líneas comerciales de aves para engorda y postura, propiedad de aún menos empresas. Ninguna es mexicana.

El pie de cría porcino está cambiando, de su producción en la propia granja, al abastecimiento de híbridos de compañías especializadas, con muy alto desempeño.

El cambio genético ocurre a un ritmo intermedio entre el de bovinos y el avícola. Hay proveedores nacionales, pero la mejor genética es de compañías extranjeras.

En la segunda parte de este artículo se comentarán posibilidades de intervención para aumentar el mejoramiento genético, con mayor participación nacional.

*Luis Fernando Iruegas Evaristo es Especialista de la Subdirección Técnica y Redes de Valor de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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