El universo de electores en México alcanza los 90 millones, de ese total son 46.6 millones de mujeres y 43.4 hombres, es decir, son más las mujeres (52%), pero eso no se refleja todavía en los cargos de elección popular ni en la postulación de candidaturas porque venimos arrastrando condiciones asimétricas en materia de género y barreras injustas, que poco a poco van remontándose, aunque en un camino inacabado que no ha se ha despejado de obstáculos ni termina por afianzarse de igual forma en todo el país.

Las elecciones 2018 renovaron nueve gobiernos locales incluyendo la capital del país. Tuvimos contrastes relevantes en cuanto a candidaturas para mujeres que en Chiapas fueron inexistentes para gubernatura, mientras que en la CDMX eran mayoría. Chiapas tuvo cinco candidaturas por ese cargo, pero sólo de hombres, pese a que en esa entidad también son mayoría las ciudadanas con derecho a voto (51.89 por ciento).

En la CDMX, en cambio, se dio una destacada excepción a la tendencia habitual de otros estados, tuvimos aquí cinco candidatas mujeres compitiendo por el gobierno capitalino frente a dos hombres, mientras en otras seis entidades sólo se registró una candidata mujer por cuatro y hasta siete candidaturas de hombres en la boleta (Guanajuato, Morelos, Jalisco, Puebla, Tabasco y Veracruz). Hubo dos casos (Chiapas y Yucatán) en los que ninguna mujer fue postulada a la gubernatura.

En el ámbito de congresos locales, los ajustes legales y normativos para hacer valer la obligación de postular candidaturas con paridad vertical y horizontal dieron resultados alentadores. Ya no basta con acreditar que hay la mitad de candidaturas de un mismo género y la mitad de otro, ahora existen candados para que se garantice que esos espacios se abran en donde los partidos tienen antecedentes de ser competitivos y con ello se apuesta por asumir que no se trata de rellenar listas simulando equidad, sino de propiciar condiciones reales de triunfo para mujeres, discriminadas por años en lo político. Hasta 1953 se reconoció que tenían derecho a voto y hasta 1996 comenzaron las acciones afirmativas o cuotas de género que seguían siendo totalmente desbalanceadas.

Después de la jornada de votación del domingo 1 de julio, fueron 11 entidades las que alcanzaron mayor número de diputaciones ocupadas por mujeres frente a las ganadas por hombres en los respectivos congresos locales, otras cuatro entidades tuvieron paridad en su Parlamento y 12 mantienen una proporción menor a 50% de mujeres, pero al menos, ninguna está ya por debajo de 40 por ciento.

Esas cifras no son malas frente a lo que teníamos antes, pero siguen siendo insuficientes si consideramos que no han dejado de ser más las ciudadanas con credencial de elector, y menos las candidatas y los cargos para mujeres. A nivel federal la Cámara de Diputados tiene hoy 241 legisladoras (48.2%) y 259 legisladores (51.8%); en el 2015 era 42.2% de mujeres y 55.8% de hombres. Ahí vamos con el tema de paridad, las medidas para acotar la simulación van surtiendo efecto, aunque siempre existen tentaciones de dar pasos hacia atrás, por eso el tema debe seguir en la órbita de discusión pública y atención institucional.

Consejero del INE.

Marco Antonio Baños

Consejero del Instituto Nacional Electoral

Columna invitada