El bienestar del mexicano mejora durante los tres sexenios milagrosos, 1959-1970, sube artificialmente en la docena trágica , 1971-1982, y desciende hasta la fecha. La baja tasa de desempleo general (4%) oculta un desempleo juvenil de 10%, ¿para qué me educo si no voy a encontrar trabajo?; ante el porvenir más o menos negro, ¿cuántos jóvenes abandonan los estudios? Es incesante el avance de la informalidad. México, como siempre, lejos de lo moderno: orden, legalidad, justicia. Presumimos figurar entre las 20 mayores economías, no tiene chiste en función de tamaño, pero del 14 en el 2012 pasaremos al 15 en el 2017, nos van a ganar Indonesia y, naturalmente, Corea del Sur. Con un poco honroso 48 sitio en materia de crecimiento, 3.5%, nos supera la totalidad de países latinoamericanos, excepto Argentina, y median años luz entre nuestro desempeño y el de Mongolia (16%), Irak (15%) y Paraguay (11 por ciento).

Calificamos más o menos bien en déficit público/PIB, 2.2%, difícil reducirlo pero deberíamos aspirar, a mediano plazo, a 1% o menos, como Alemania, Rusia y China; 43% de deuda pública/PIB, menos que EU y las naciones de la zona euro, pero más que las economías emergentes.

Algunos buenos números nos salvan, pero nos condenan a la pobreza, que no cede, y a una calidad de vida que se reduce.

Generar un futuro es tarea de gobierno. Poner las bases de algo mejor. Requiere identificar fines y medios, acuerdos sobre lo que es básico y perseverancia transexenal. No es cuestión de cambio de mando. Menos de lo hicieron mal y voy a corregir . Mucho menos de planteamientos demagógico-populistas tan simples que resultan atractivos para millones de gentes que se sienten, con justicia, maltratadas y marginadas, postura de las izquierdas encabezadas por AMLO, sonsonetes que hartan.

La algarabía del nuevo gobierno con sus tempranas acciones no debe llamar a engaño. Recuérdese lo del trote que cansa y lo del arranque de caballo de carrera para acabar con paso de jamelgo desnutrido. Que no cante el viejo PRI realizaciones, fundamos seguro social y bancos agrícolas, construimos presas y carreteras. Países con similar grado de desarrollo, como Nigeria, han hecho lo mismo.

La tarea es inmensa porque las deficiencias también lo son. Hay que observar y cotejar dichos con hechos. Pero, sobre todo, participar, colaborar con el Ejecutivo si cumple su papel de promotor y concertador de esfuerzos.

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