Una cosa es la predicción y otra muy distinta que vaya a suceder. Hace unos días, el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, advirtió que la crisis económica genera el riesgo de que exista una generación perdida . Que esto suceda o no depende de nosotros. La declaración del Secretario está respaldada por datos duros como el desempleo en los países que integran ese organismo, entre los que se encuentran 45 millones de desempleados, 14 millones más de los que había antes de esta crisis.

Las cifras suelen alarmar a la opinión pública, pero hay realidades que no se expresan en gráficas ni se miden con estadísticas. A pesar del diagnóstico pesimista, existen múltiples razones para mantener la esperanza.

Todos los días, cientos de jóvenes se arriesgan para emprender un proyecto de valor, ya sean pequeños negocios o proyectos que abonan al desarrollo de la sociedad en otras áreas. Normalmente, los héroes que se caen y se levantan un sinnúmero de veces antes de alcanzar el éxito no son noticia, lo cual no significa que no existan. Los jóvenes emprendedores son los generadores de riqueza y empleo de hoy y mañana. Constituyen el verdadero motor del desarrollo. La experiencia nos ha enseñado que sin libertad es imposible que florezca la creatividad. Debemos apostarle al desarrollo de base y no al asistencialismo, a la simplificación de trámites y procedimientos en lugar de la imposición de medidas absurdas y costosas. El gobierno debe hacer su parte y los ciudadanos la nuestra. En tiempos electorales abramos los ojos para leer que dicen los candidatos entre líneas. Cualquier apuesta a tener mayor libertad siempre será el camino más corto para lograr verdadera prosperidad. Cualquier síntoma de mayor intervención en la vida y decisiones de los ciudadanos significa una señal de alerta.

Ángel Gurría reconoció que las condiciones adversas sirvieron de caldo de cultivo para detonar la Primavera Árabe y indignados que ocuparon las principales plazas en grandes ciudades del mundo. Nuestra generación no puede esperar a que algún gobierno de cualquier partido indique el camino. Hemos heredado problemas que no provocamos, sí, pero estamos a tiempo de evitar ser una generación perdida. Los jóvenes somos 40% de la población, pero representamos 100% del futuro de México. Encontrarnos y trabajar de la mano será nuestra mejor decisión.

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