La noticia del día en México en el orden económico tiene que ver con la supuesta guerra de precios que se ha desatado en el mercado de las gasolinas. Como principio de orden, hay que empezar aclarando los conceptos. No hay que hacerse bolas, como lo señaló alguna vez el tristemente célebre Carlos Salinas. En materia de precios de las gasolinas, una cosa son los aumentos, otra la volatilidad y una distinta la dispersión o diferenciación de las cotizaciones de esos combustibles. Respecto a la volatilidad, las autoridades ya pusieron en ejecución un mecanismo para garantizar la estabilidad del mercado mediante un sistema de estímulos semanales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios.

Por otro lado, como es sabido, los aumentos de esos precios no son ninguna novedad en la vida de los consumidores mexicanos. Tanto es así que el ingenio popular inventó un vocablo humorístico y quejoso para designarlos: gasolinazos. Que en el pasado los gasolinazos hayan dependido en exclusiva de decisiones de las autoridades en nada cambia la esencia de la experiencia traumática que significaban esos incrementos, los cuales se dejaban sentir como latigazos contra la cartera de la población.

Por el contrario, una experiencia nueva para los mexicanos es la diversidad en los precios de las gasolinas y el diesel. Algunos diarios han hablado de la guerra de precios que se ha desatado para esos combustibles como algo negativo o indeseable, pero, en lo personal, difiero tajantemente de esa opinión. En un mercado libre se observa diversidad de precios y el público tiene que aprender a vivir con esa realidad, pero hay algo todavía más importante: aprovechar en su favor la libertad de precios. Esto implica comprar en donde el producto es más barato, toda vez que no hay diferencias en calidades. Es decir, se trata, como señalan los economistas, de un producto homogéneo: las gasolinas Magna y Premium son iguales en todos los expendios.

En tal sentido, es una muy buena noticia que haya entrado en operación un servicio de información mediante el cual el público puede enterarse de los precios vigentes en las estaciones de servicio aledañas a su casa, trabajo o escuela para cargar en donde le resulte más económico. Si dicho sistema, denominado Gasoapp se utiliza de manera masiva, los propios consumidores contribuirán con sus acciones a meterle disciplina al mercado y evitar diferencias de precios desordenadas o caprichosas.

BrunoDonatello

Columnista

Debate Económico