En agricultura, el análisis de suelo es una de las herramientas más importantes para la elaboración de recomendaciones para la fertilización, ya que permite conocer la oferta de los nutrientes en el suelo. A partir de éste, y conociendo la demanda del cultivo, se determina la cantidad exacta de nutrientes que se deben de agregar en la fertilización, con lo que se puede ahorrar costos al evitar fertilizar de más o reducir pérdidas de rendimientos por fertilizar insuficientemente.

Un buen análisis parte de la toma de muestra de suelo. El estudio de suelo consiste en extraer, mediante una solución química, una fracción del total del elemento esencial para el crecimiento de las plantas y luego medir la cantidad solubilizada con procedimientos químicos especializados.

Los análisis pueden tener diferentes fines, ya que permiten identificar algunos aspectos tales como las enmiendas de toxicidad en la planta, deficiencias por salinidad o necesidades de fertilización.

Un aspecto importante del análisis de suelo es que busca incrementar la producción, al mismo tiempo que se reducen los costos al solo aportar aquellos elementos que faltan en el suelo, además de buscar dar una nutrición balanceada al cultivo, que evite que se produzcan toxicidades o deficiencias que traerán como consecuencia la mala absorción de ciertos nutrientes. Los cuatro fundamentos de la nutrición efectiva y eficiente que relacionan los factores que afectan la producción en un sitio y cultivos específicos son: la determinación de la dosis correcta de nutrientes; la utilización de las fuentes adecuadas para entregar esa dosis; la aplicación al suelo en el momento apropiado, y la forma correcta de aplicarlos. No debe aplicarse el mismo criterio de fertilización para todo tipo de cultivos, ni para todas las regiones, debido a que los suelos tienen características diferentes. De la misma forma, no debería usarse el mismo fertilizante para un mismo cultivo en dos tipos diferentes de suelo. Para ello, es muy importante hacer un diagnóstico predial que inicie con el análisis de suelo; la interpretación de los resultados es fundamental para decidir cuándo, cómo, dónde y cuánto invertir en fertilizantes. Por ejemplo, aplicar 24 kilogramos de nitrógeno por tonelada producida de maíz o aplicar 35 kg. de N/ton representa una diferencia de hasta 3,100 pesos por hectárea, lo cual equivale a 0.8 ton de maíz al precio actual. En conclusión, para hacer una buena agricultura, es indispensable iniciar con un buen muestreo y análisis de suelos.

*Leonardo Contreras Alvarado es especialista del CDT Villadiego de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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