Los sistemas productivos ganaderos de las regiones tropicales de nuestro país han decaído en su productividad y rentabilidad. Una razón es que en esos predios, generalmente, se establecen pastos de una sola especie, lo cual provoca un proceso de degradación del suelo que resulta en menor fertilidad, capacidad de retención y aprovechamiento de agua.

Una de las mejores alternativas para mejorar la rentabilidad y reducir el deterioro ambiental es a través de los sistemas silvopastoriles, que integran arbustos de leguminosas, pasto y ganado, con lo que se logra un mejoramiento del sistema por varios mecanismos.

Primero, aporta fertilización al suelo, al asimilar nitrógeno del aire y favorecer el reciclaje natural de minerales ya que las raíces profundas de esos arbustos extraen nutrientes y agua de capas más profundas del suelo, haciéndolos disponibles al sistema productivo.

Otros aportes fundamentales son los nutrientes que contienen las leguminosas, pues su contenido de proteína mejora en mucho la dieta del ganado que lo consume.

Hay muchas otras diferencias con los sistemas convencionales, digamos un microclima más favorable y más materia orgánica en el suelo. Todo ello se puede entender mejor de manera práctica.

Un sistema silvopastoril permite mantener más animales por hectárea, sin que el rendimiento de cada vaca se reduzca. Ya que se elimina la necesidad de introducir al menos 200kg de fertilizantes nitrogenados, que cuestan alrededor de 1,000 pesos.

La inversión en el sistema es de 5,000 a 10,000 pesos por hectárea, pero puede ser muy pequeña si la realiza el propio ganadero en forma paulatina.

Así, aumentaría el rendimiento de sus activos, reduciendo también los riesgos por eventos climatológicos y de mercado.

Si un cambio tecnológico de este tipo se generalizara y los esfuerzos de gobiernos y organizaciones se dirigieran a atender otras limitantes del negocio ganadero, como el mercado o el estatus sanitario, lograríamos una ganadería competitiva y sostenible.

*Beltario Vázquez Aguilar es promotor en el Centro de Desarrollo Tecnológico La Noria, La opinión es del autor y no coincide necesariamente con el punto de vista oficial de FIRA. bvazquez@fira.gob.mx