Grupo Financiero Banorte se convertirá en el segundo más grande de México, en el valor de activos, cartera de crédito y depósitos, una vez que se concrete la fusión con el Grupo Financiero Interacciones, en una transacción que está estimada en 26,557 millones de pesos con datos del cierre de mercado del 24 de octubre del año pasado.

Ambas instituciones anunciaron la firma de un convenio definitivo de fusión, donde los accionistas de Interacciones recibirían 50% del pago en efectivo, por 13,713 millones de pesos, inmediatamente antes de que surta efectos la fusión. Otro 50% será mediante la entrega de 109.7 millones de acciones de Banorte. Para concretar la operación, Banorte emitirá acciones, por alrededor de 4%, adicionales al monto de títulos actualmente en circulación.

Ante el anuncio, el precio de los títulos de GF Banorte terminó la jornada del miércoles con un retroceso de 9.29% en la Bolsa Mexicana de Valores, para cerrar en 106.18 pesos.

La transacción está aún sujeta a la aprobación de los accionistas, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, de la opinión del Banco de México así como de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), pero una vez autorizada el nuevo grupo financiero superaría a Citibanamex y sólo se ubicaría debajo de BBVA Bancomer. La operación es una de las más importantes en el sector financiero mexicano en las últimas dos décadas, ya que desde las adquisiciones de bancos extranjeros, como el español BBVA, que compró Bancomer, o del banco estadounidense Citi, que adquirió a Banamex, a principios del 2000, no se había registrado una transacción con un valor por arriba de 20,000 millones de pesos. El actual presidente de Grupo Financiero Banorte, Carlos Hank González, es hijo del presidente del Consejo de Administración de Grupo Financiero Interacciones, Carlos Hank Rhon.

Hank González fue director general de Interacciones desde el 2000 hasta el 2014, cuando renunció para asumir el puesto en Banorte. Interacciones es la institución que más préstamos ha otorgado a gobiernos locales, pues concentra 38% de los créditos otorgados a estas instancias durante el 2017, con un total de 15,912 millones de pesos, según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Con la fusión, se conformaría el mayor grupo de crédito en infraestructura del país. “Con esta adquisición, Banorte se posiciona como líder en el financiamiento de las enormes necesidades de infraestructura de nuestro país, lo que representa una oportunidad única para impulsar la competitividad, atraer la inversión y mejorar la calidad de vida de las familias mexicanas”, comentó en un reporte Marcos Ramírez, director general del grupo.

La Cofece debería autorizar la fusión, aunque es discutible si debiera condicionarla, para no generar una empresa con poder dominante, aunque sí se refuerza un poder dominante conjunto que ha hecho estragos a los consumidores y se acumula 38% de préstamos a entidades federativas y municipios, muy cerca del mínimo para que se consideren como indicios de poder sustancial. Los bancos mexicanos han prestado en igualdad de condiciones que los extranjeros, según el Centro Espinosa Yglesias, pero la razón debe buscarse más bien en la estructura oligopólica del mercado que en la nacionalidad de los bancos, aunque la ventaja de que se trate de banca mexicana es que no hay repatriación de utilidades al extranjero, cosa no menor. Si yo fuera la Cofece, la autorizaría, aunque sujeta a ciertos desprendimientos de activos en la parte de créditos a estados y municipios, aunque habría que pensar muy bien los activos de los que se obligaría desprender a Banorte. Ya tenemos una banca con poder sustancial conjunto y esta operación no hace más que aumentarlo.

*Máster y doctor en Derecho de la competencia, profesor investigador de la UAEM y socio del área de competencia, protección de datos y consumidores del despacho Jalife& Caballero.