Cuerpo pensante al que

acompaña el cerebro .

J. Hoffmann, Marcher dans le désert.

Frontera sur de México, línea aparalela en cada uno de sus puntos, en sí misma y cuando se acerca a la del norte.

Los mismos problemas y otros, dilemas idénticos y distintos, situaciones iguales y diferentes. Pero, ciertamente, dos aparalelas de la globalización. México ha sido el gozne entre el norte y el sur del continente. Ahora lo es en la globalización. Los migrantes son los nómadas de esta época sin horizonte, los seres del ánimo y la decisión excedida: necesidad y contingencias. Una materialidad inédita que transforma el territorio.

Todo lo que sucede era previsible. En los 80 del siglo pasado, México se convirtió en la frontera de la prerrevolución en Centroamérica. Cumplió con seriedad el papel que le asignaba la llamada Historia, enfrentando los riesgos inherentes a esta tarea: contadora, en primer lugar; luego, el de testigo y promotor del diálogo y la reconciliación en varios de estos países.

Ahora, en lo inmediato, es la protección y regulación de los migrantes. La ley de Migración promulgada hace dos días ofrece un marco adecuado para alcanzar en el tiempo estos dos objetivos. Los migrantes del mundo buscan un paso y lo han encontrado en la frontera sur del país.

Urge un acuerdo regional en torno de la migración. No puede ser un instrumento persecutorio o de mero control.

Fallaría y hasta podría empeorar la situación. Ese acuerdo, por tanto, ha de articularse con un plan de desarrollo regional en el que Estados Unidos asuma algunos compromisos.

Se ha de recuperar el liderazgo en materia de política exterior y, como base de ésta, aplicar una estrategia económica que interconecte el sur del país y Centroamérica con el norte. Las fronteras del siglo XXI y los tiempos coinciden con un relanzamiento de México, el mejor lugar para invertir . Esto, frente al momento chino, caracterizado por el aumento sorpresivo del costo de la mano de obra y la enorme liquidez apurada para invertirse en el exterior.

México, China, América del Norte y el continente entero, una gran región económica que se pondría en pie durante los próximo años. Algo que permanecía en lo impensado y que se volvería real bajo el impulso de la alta tecnología y la revolución de la comunicación y la información. Rediseñar la estrategia, por tanto, de la lentitud a lo virtual, una zona de alta velocidad.