Esta empresa ha gozado del monopolio de los servicios de hemodiálisis contratados por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) desde el 2001 y hoy, ante la apertura del mercado, se enfrenta al gobierno mexicano con recursos jurídicos y demandas contra funcionarios.

En el 2008, el organismo realizó una licitación en la que abrió la posibilidad de que otros proveedores pudiesen competir. Como una medida de presión, Fresenius decidió no participar. A partir de esa fecha, el IMSS contrató al Grupo Ángeles de Olegario Vázquez Aldir para prestar esos servicios en el DF.

En paralelo, Fresenius ha interpuesto una serie de recursos legales en contra del IMSS, ha recurrido hasta la Corte Internacional de Comercio; pretendió involucrar al Embajador de Alemania para que interceda e interpuso demandas en contra de directivos del Seguro Social.

El 2 de octubre del 2009, se formalizaron los contratos con Grupo Ángeles para la prestación del servicio de hemodiálisis en el Distrito Federal.

Desde el 1 de enero del 2010, la empresa mexicana ha realizado más de 48,000 sesiones de hemodiálisis, sin presentarse incidentes asociados a negligencia médica.

Con Grupo Ángeles, las 692,292 sesiones convocadas para la atención de 1,770 pacientes tendrán un costo de 815.75 pesos por sesión/paciente.

De haber continuado operando con los prestadores de servicios anteriores al precio ofertado de 1,080 pesos sesión/paciente, la erogación habría sido mayor en 24.46 por ciento. Esto habría representado un gasto por 137 millones de pesos.

Fresenius, dicen sus acusadores, se niega a desarrollarse en un ambiente competitivo y pretende seguir lucrando con un servicio que requieren pacientes con insuficiencia renal como único medio para sobrevivir. La presión que ejerce para mantener su monopolio, se funda en abuso y amenaza -afirman denunciantes-.

El 22 de febrero pasado, la Comisión Federal de Competencia (CFC) multó a la división de medicamentos de Fresenius con 21.5 millones de pesos, por coordinar posturas con Baxter en licitaciones de sueros inyectables entre el 2003 y el 2006, obligando al IMSS a pagar precios artificialmente altos por los medicamentos.

Las ganancias obtenidas a través de esta práctica ilegítima son superiores a los 324 millones de pesos. Lo paradójico del caso es que el IMSS, con todo y pleitos y acusaciones, de una y otra parte, tiene que seguir comprándoles.

SAE, el relevo

Luego de siete años al frente del organismo, el director del Servicio de Administración y Enajenación de Activos (SAE), Luis Miguel Álvarez Alonso, dejará el cargo de común acuerdo con el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero. Será relevado a más tardar en la primera quincena del mes de julio.

El SAE, al mando de Álvarez Alonso, en siete años se convirtió en un eficiente mecanismo de enajenación y venta de activos. Tan sólo al cierre del 2009, generó ventas por casi 3,000 millones de pesos.

El SAE fue fundado en el 2003 por el exsecretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz. Se creó sobre escombros de cinco entidades disueltas: el Fideliq (Fideicomiso para la Liquidación de Empresas Paraestatales); el Servicio de Administración de Bienes Asegurados; la Unidad de Desincorporación de la Secretaría de Hacienda, la Administración General de Destino de Bienes de Comercio Exterior y las gestiones de recibir bienes de la Dirección General Adjunta de Cartera y Activos no Monetarios. A la fecha, recibe bienes de la Procuraduría General de la República incautados por piratería, aduanas y decomisos a narcotraficantes. Por su eficiencia y estructura, el SAE se convirtió en el organismo más eficiente para la venta de activos del gobierno federal, incluso con reconocimientos internacionales.

Ahora, viene una nueva etapa.

Unomasuno, morir de periodismo

Si no se atraviesa nada -como ha ocurrido en múltiples ocasiones durante los últimos años-, finalmente este miércoles, la Junta Local de Conciliación y Arbitraje entregará a los trabajadores,los activos del periódico unomásuno, aquél ilustre diario que fundó Manuel Becerra Acosta y, cuya génesis y decadencia describe en su libro: Morir de Periodismo, el reconocido reportero Marco Aurelio Carballo.

El diario unomásuno se desdibujó al final de su historia y en el cambio de propietarios registró larguísimos procesos de huelga y concurso mercantil.

Ahora, los extrabajadores podrían recibir oficialmente la administración de los bienes inmuebles y muebles de lo que fue, sin duda, uno de los diarios que han marcado la historia del periodismo contemporáneo.