Poco antes del arranque del 2020, en la oficina de Alito Moreno, planeaban la estrategia para “revolucionar” al otrora partido oficial, reducido a tercera fuerza, luego del tsunami electoral del 2018.

La recuperación del orgullo tricolor y la defensa de su agenda legislativa eran las vías más factibles para el exgobernador de Campeche, quien —a pesar de las críticas internas— insistía en un modelo de “oposición responsable”. Los diagnósticos eran severos, sobre todo en el ejercicio legislativo por la estridencia de las bancadas panistas y emecistas durante el primer año de trabajos parlamentarios.

Pocas voces genuinamente priistas hay en el Congreso federal. Aunque en el Senado —calcularon en el CEN morenista—, para mediados del 2020, podrían suceder las renuncias de dos egresados de LSE y cercanísimos al excandidato presidencial, José Antonio Meade: el sinaloense Marito Zamora, prospecto para la misión imposible de retener la gubernatura, y Vanessa Rubio Márquez, quien —de acuerdo con versiones que circulaban entonces en la Cámara alta— optaría por irse a Washington D.C., en caso de que su jefe fuera propuesto para asumir la dirección del Banco Interamericano de Desarrollo.

Aunque tales mudanzas serían comprometedoras para la bancada tricolor. Principalmente la de la tres veces subsecretaria, pues su suplente, Nancy Sánchez Arredondo, renunció a su militancia partidista en agosto, para integrarse al gabinete de Jaime Bonilla en Baja California.

Los escenarios sobre la probable merma de la bancada priista en el Senado omitían una historia esencial, cuyo capítulo definitivo ocurrió en las semanas previas... cuando el entonces presidente electo de Argentina, Alejandro Fernández, se reunió con Andrés Manuel López Obrador. Ambos mandatarios progresistas habían coordinado acciones para proteger al depuesto presidente de Bolivia, Evo Morales, y defender una postura común en la OEA, donde las gestiones del secretario general de ese organismo, el uruguayo Luis Almagro, confinaron al régimen de Nicolás Maduro.

En el 2020, tanto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como la OEA y el BID renovarían directivas. La cancillería mexicana había adelantado escenarios con los principales asesores de Fernández, entre ellos el jefe de gobierno electo de Gran Buenos Aires, Axel Kicillof, y el futuro ministro de relaciones exteriores, Felipe Carlos Sola.

La renegociación de la deuda argentina era una de las prioridades de Fernández y tener un representante en el BID, también. El economista colombiano Luis Alberto Moreno se retiraría de esa organización, luego de dos décadas de trabajo impecable y para esa posición, Estados Unidos había acordado con el gobierno de Mauricio Macri la candidatura de Rogelio Frigerio. Pero el triunfo del Frente de Todos canceló ese arreglo y entonces comenzó a escucharse que podría llegar Alejandro Werner, quien está al frente del departamento para el Hemisferio Occidental del FMI, nacido en Argentina pero con nacionalidad mexicana y fuertes respaldos del Tesoro estadounidense.

La delegación argentina consultó al gobierno mexicano sobre el tema y en su reunión de noviembre pasado, los presidentes Fernández y López Obrador llegaron a un acuerdo, según economistas enterados de las negociaciones. En el último trimestre —confiaron asesores presidenciales— se descartó la idea de acoger la candidatura de Werner pero también la de proponer a la actual secretaria de Economía, Graciela Márquez.

Si la administración Trump buscaba —como ocurrió— una propuesta alterna, entonces el gobierno argentino enviaría al ministro de Estrategia, Gustavo Béliz, como candidato para la renovación en el BID, que ocurrirá en septiembre próximo. La embajada de México en Washington DC ya entregó la carta de respaldo ante el BID.

Brasil postulará al subsecretario de Economía, Marcos Troyjo. La reunión anual del BID comenzará dentro de dos semanas en Barranquilla, Colombia. Y a partir de entonces, formalmente iniciará un proceso complejo, donde México y Argentina irán juntos, con Béliz... ¿con Meade, como una opción de consenso, si prevalece un empate?

Efectos secundarios

¿AMAÑADOS? Al menos son 391 aspirantes a las cuatro consejerías del INE que quedarían vacantes dentro de un mes. Imposible ser precisos en el número de inscritos al proceso convocado por la Cámara de Diputados. Y es que, al menos un centenar de interesados no entregó su expediente completo al momento de registrarse, por lo que el Comité Técnico Evaluador los apremió a cumplir con los términos de la convocatoria... con lo que algunos —entre ellos la exdirectora del IME, Eunice Rendón Cárdenas; el exprocurador en Puebla, Miguel Ángel Garita Alonso, y la presidenta del Consejo Electoral de San Luis Potosí, Laura Elena Fonseca Leal, entre un largo etcétera— ganaron una semana de tiempo para entregar el ensayo. El extitular de la Fepade, Héctor Díaz Santana, fue apercibido para entregar su expediente completo.

Alberto Aguirre

Periodista

Signos vitales

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.