Hoy en día, cuando uno habla de buen vino y futbol, es imposible no pensar en Francia y la gran relación histórica y romántica que tiene con México. Sin embargo, estos países también poseen una relación bilateral comercial y de cooperación cada vez más dinámica. La diversidad temática, la intensidad y el alcance de la relación se traducen en un interés y disposición por reforzar los lazos que históricamente han desarrollado.

La creación del Consejo Estratégico Franco-Mexicano en el 2012 así como las visitas de Estado en el 2014 a México por el entonces presidente francés François Hollande (2012-2017), y en el 2015 a Francia por el presidente Enrique Peña Nieto, dieron como resultado la firma de 110 acuerdos bilaterales que han sido de vital importancia en el relanzamiento de la relación entre ambos países. No sólo en el ámbito político, sino también económico, de cooperación educativa, científica y técnica, así como en los intercambios culturales y artísticos, entre otros.

Según cifras de la Secretaría de Economía, en el 2017 el comercio bilateral entre México y Francia alcanzó 5,982 millones de dólares, por lo que Francia ocupa el lugar 14 como socio comercial de México y cuarto como socio miembro de la Unión Europea. En este mismo año, Francia se posicionó en el décimo lugar como inversionista en México a escala mundial con inversiones superiores a 513 millones de dólares.

Cuando uno observa el índice de las 40 empresas francesas de mayor valor en la Bolsa de valores de país, denominado CAC40, y ponemos a un lado aquellas empresas de servicios financieros, aseguradoras y hoteles, veremos que, de 23 empresas de corte industrial, 18 de ellas ya se encuentran operando en México. En total, 550 empresas francesas operan hoy en día en nuestro país.

En ProMéxico, nos hemos dado a la tarea de identificar los faltantes en la cadena de proveeduría de sectores industriales como el automotriz y el aeronáutico, para atraer no sólo inversiones de grandes grupos, sino también pequeñas y medianas empresas que lleguen a ser parte de las cadenas globales de valor.

En la búsqueda de la diversificación de sectores, así como de identificar nuevos actores franceses que deseen unirse al ecosistema económico en México, ProMéxico llevó a cabo recientemente una estrategia conjunta con el embajador de México en Francia, Juan Manuel Gómez-Robledo. Esta estrategia regional consiste en, primeramente, identificar los polos o regiones con mayores capacidades industriales en Francia, para después llevar a cabo visitas de trabajo para recolectar información del mercado y despertar el interés entre la comunidad empresarial francesa sobre las oportunidades de negocio que México ofrece.

Como reacción a esta acción, 23 empresas proveedoras del sector aeronáutico se encuentran esta semana en nuestro país con una nutrida agenda de trabajo en la Ciudad de México, Querétaro y Chihuahua. El objetivo: presentar la capacidad instalada del sector, así como conocer e intercambiar con potenciales clientes y proveedores, que les permita generar un plan de negocios y una eventual inversión en México. En una situación de éxito óptima, ProMéxico esperaría una inversión del orden de 150 millones de dólares y la generación de 500 nuevos puestos de trabajo al horizonte 2021.

Sin duda la relación económica entre México y Francia continúa fortaleciéndose tal como lo muestran los últimos cinco años. Al tiempo que la modernización del Acuerdo Global entre México y la Unión Europea entra en su etapa final, la relación con Francia constituye un motor para la inversión y el comercio en los diferentes sectores de actividad.

Es claro que México y Francia cuentan con un pasado mítico, un presente dinámico y un futuro prometedor. Está en nuestras manos, gobierno e industria, el aprovechar la coyuntura económica mundial actual en beneficio de nuestro querido México. ¡Que así sea!

*El autor es consejero comercial de ProMéxico en Francia y Norte de África.