Los países y las instituciones relacionadas al sector agropecuario buscan el desarrollo sostenible y competitivo. Así, son auténticos los esfuerzos dirigidos al apoyo de las redes productivas que muestran mayor desarrollo y niveles económicos. Sin embargo, las variables tradicionales no siempre ayudan a identificar oportunidades de crecimiento e inversión.

De acuerdo con la agenda para detonar la Productividad Agrícola del 2010, del Instituto Mexicano para la Competitividad, algunos de los aspectos que ayudan a mejorar la competitividad del sector son el enfocarse en incrementar la producción y productividad en un mayor número de productos, destinar el uso de la tierra a cultivos con mayor densidad económica y dirigirse a los municipios con mayor capacidad productiva de acuerdo con sus ventajas comparativas.

Al adaptar la técnica de posición de la empresa-atractivo, también conocida como matriz McKinsey, y que analiza la competitividad de una empresa y su sector, se logra determinar la fortaleza del desempeño de las cadenas productivas agropecuarias.

Algunas variables que permiten determinar la fortaleza regional de una cadena son las tasas medias anuales de crecimiento del volumen de la producción, precio y rendimiento, así como las variaciones en el rendimiento y la participación en el valor de la producción.

Del cálculo para los promedios del 2006 al 2010 y con base en los datos del Sistema de Información Agrícola de Consulta, los productos con altos niveles de fortaleza en al menos 30 estados de la República son carne de bovino, leche, maíz grano, cerdo y jitomate.

Las variables indican que, a nivel estatal, estas cadenas han tenido tasas de crecimiento positivas en rendimientos, precios, producción y valor de la producción.

En un análisis con mayor detalle, se podrían redefinir las aptitudes productivas del territorio nacional, demostrando con ello que no se debe desestimar la producción en entidades federativas que, usualmente, no se consideran con potenciales productivos elevados.

Lo anterior también ayudaría a confirmar que no se deben dejar de producir productos básicos y tradicionales si éstos siguen teniendo potencial de desarrollo.

Es una necesidad en el sector analizar la competitividad de las cadenas mediante su desempeño, incluyendo variables que de manera conjunta nos arrojan datos dignos de ser considerados. ¿En los resultados, qué podríamos encontrar? ¿Será posible que existan nuevas áreas de inversión y desarrollo por explorar? Yo creo que sí.

*Angélica Fermoso Gómez es especialista de la Subdirección de Diseño de Programas en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. ?

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