Un tremendo reto, por decir lo menos, está significando para nuestras autoridades de salud implementar la Estrategia Nacional para Combatir el Sobrepeso y la Obesidad. Y en particular, la lucha para bajar la incidencia de obesidad en niños en 50% para el 2012.

¿Lo lograremos? Es la pregunta ahora que, al salir a la luz los lineamientos para definir el tipo de alimentos que se venderán en escuelas primarias, ya han surgido inconformidades al por mayor. Se evidencia que la negociación entre la Secretaría de Salud e industria es de forcejeos.

Para meter en regla a los alimentos chatarra implica definir primero cuáles son y diferenciarlos de los que no. Pero está resultando una odisea.

Las empresas se están expresando en la Cofemer. Danone, por ejemplo, manifestó su inconformidad por incluir a los yogures dentro de bebidas restringidas en escuelas, pese a su claro valor nutricional. Propone Danone que yogures y lácteos fermentados sean categoría de alimentos y se les dé tratamiento especial.

El secretario de Salud, José Ángel Córdova, muestra una posición más tolerante y relajada hacia esta industria e incluso comprensiva. No queremos satanizar ningún producto ( ) y tampoco estamos porque se acabe la industria nacional .

Los de la industria argumentan: en los últimos años han salido al mercado 1,409 productos con diferentes atributos nutricionales o de menor aporte calórico, como aquellos con contenidos de fibra o granos, menor cantidad de grasa o sal.

Se han reunido tanto con Salud como con Economía, encabezada por Gerardo Ruiz, exponiendo sus posiciones; la negociación sigue abierta y está por verse, al final, el acuerdo resultante. ¿Habrá listas de alimentos prohibidos en escuelas?

El cambio para el siguiente curso escolar será en empaques. Serán más pequeños con menores calorías. El problema es que en lugar de una bolsita de pastelillo o frituras, el niño quizá compre dos o tres.

Se supone que será en etapas. El objetivo es que en dos años, se llegue a una real restricción. La idea es que haya un máximo de cantidad calórica por ración y vaya reduciendo. En principio, se permitirá máximo 450 kilocalorías en 100 gramos. En lo inmediato, la afectación para la industria no será tan cuantiosa, aunque sólo las empresas saben de qué tamaño es la proporción del mercado que ven en peligro. Y no nos lo dirán.

AMIIF impulsa farmacovigilancia

Uno de los aspectos a los que Sergio Duplan, de Novartis, quiere dar prioridad durante su mandato como Presidente de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF), es a impulsar que se reporten efectos adversos de los medicamentos, pero no sólo indicando la sustancia activa, sino la marca y así se sepa si la reacción es por el innovador o el genérico. Ya se lo plantearon al titular de la Cofepris, Miguel Ángel Toscano.

Toscano no pudo más que coincidir con la importancia de una mayor farmacovigilancia, pues para él mismo es un objetivo primordial.

Por cierto, se dice que existe un documento donde queda descartada aquella tesis de que México está rezagado en genéricos, porque con su fuerte incremento en los últimos años ya no sólo estamos al nivel de otros países, sino que ahora es a los fármacos innovadores a los que se les ha limitado la entrada al mercado mexicano. Habrá que verlo.

La semana pasada hablábamos de los cinco comisionados de Autorización Sanitaria que la Cofepris ha tenido en poco más de cuatro años, y nos faltó precisar: Del 2005 a la fecha, han estado en esa posición Guillermo Solomón, Miguel Lombera, Gustavo Oláiz, Augusto Bondani y ahora Roberto Mendoza.

Para atrás viagra femenino

La pastilla que promete ayudar al goce sexual de las mujeres, ya conocida sin más explicación como el viagra femenino (aunque nada tienen que ver una y otra), no fue autorizada por el regulador sanitario estadounidense (FDA).

Pero el alemán Boehringer Ingelheim no claudica y dice que seguirá investigando sobre su pastilla para mejorar su calidad/eficacia, pues de que hay necesidad de una terapia de este tipo para el segmento femenino, no tiene duda.