El país ha elevado el déficit público.

Si alguien tiene las veladoras prendidas para que otra firma calificadora se aviente la osadía de Moody’s para subir la calificación crediticia de México, más vale que espere sentado.

Y es más: si esa esperanza la tiene alguien dentro de los círculos del gobierno, más vale que mejor le pongan atención a lo que dice una de las tres más grandes compañías que asignan esas recomendaciones crediticias.

Tenía algún tiempo que no se encendía algún foco en el terreno macroeconómico como el que ahora pinta con un tenue color amarillo Fitch Ratings.

La advertencia que lanza la firma es por las necesidades mayores de financiamiento que habrá de enfrentar México a la par de otro trío de naciones latinoamericanas.

Nuestro país, Brasil, Argentina y Costa Rica necesitarán más recursos para pagar lo que ahora deben.

Para no generar temores innecesarios y dejar todo en el terreno de la advertencia, Fitch advierte que en el caso de México y de Brasil tienen el margen suficiente para generar recursos de manera interna que cubran sus necesidades de financiamiento.

No así en los casos de Costa Rica y, de manera muy preocupante, Argentina. Pero allá ellos y sus dificultades internas.

El caso es señalar que estos no son tiempos de andar descuidando esa salud financiera, para que al menos uno de estos grupos no ponga la nota a consideración de los mercados.

Lo que de paso se establece como un claro mensaje es que por ahora no podría la deuda mexicana contar con una mejora crediticia de parte de este grupo.

Fitch es muy claro en señalar dónde está el problema para la economía mexicana: ha realizado programas anticíclicos que implican un mayor déficit fiscal en momentos en que empiezan a escasear los recursos.

La competencia será cada vez más feroz por atraer capitales y lo que no se logra atraer con una bonita imagen de solidez macroeconómica se tiene que cautivar por la vía de un premio mayor.

México ha tenido a lo largo de muchos años un foco de atención por el bajo nivel recaudatorio que se mantiene por debajo de los promedios de naciones similares de América Latina.

Pero tenía algún tiempo que un déficit público no llamaba la atención de los analistas internacionales. ¿Será que el hecho de superar 4% de saldo negativo para este año es algo que no se veía desde los años ochenta?

Lo peor de la política seguida es que todavía no logra provocar ese despegue económico que justifique el gasto.

La economía no da muestras de una recuperación que pudiera eventualmente pagar con creces lo que ahora se gasta de más. Los datos disponibles hasta ahora apuntan en la dirección de un comportamiento plano de la economía que cada vez recuerda con más fuerza los inicios del año pasado y cómo fueron muriendo las esperanzas de la recuperación.

El problema es que ahora se pagó la fiesta por adelantado y eso es lo que ahora advierte Fitch, que podría ser un tema al menos interesante a seguir por parte de los mercados.