Los esquemas de gasto público huelen a podredumbre, donde se le rasque sale la fetidez de la corrupción. Mucha actividad irregular del estado y no muy agradables hechos de corrupción son el contenido del informe de resultados de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2017, emitido por el auditor superior de la Federación, David Colmenares Páramo, el pasado 20 de febrero.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) informó que se llevaron a cabo 1,675 auditorías en tres órdenes de gobierno y que emitió 9,514 observaciones, entre las que destacan 2,789 promociones de responsabilidad administrativa sancionatorias (PRAS), donde se presumen conductas irregulares de funcionarios. Cabe señalar que sólo cuatro de cada 100 PRAS concluye con una resolución o sentencia firme favorable para la ASF.

Para acabar con la impunidad, es menester integrar correctamente los expedientes de responsabilidad. De lo contrario, las PRAS seguirán cayendo cual fichas de dominó en los tribunales administrativos, la fórmula fiscalización+impunidad, imperante en México, cuesta tiempo y mucho dinero, tanto por la fuga de capital como por dique que constituye para la actividad económica.

Destacó que derivado de la labor de fiscalización se recuperaron 131,009 millones de pesos. En cuanto al gasto federalizado, el Ramo 23: Fortalecimiento Financiero fue el fondo que tuvo las mayores observaciones, con 7,422.7 millones de pesos (27.4% del total observado). Al respecto, es importante señalar que este fondo nunca había sido auditado por la ASF. Sin duda, recuperar el dinero mal habido es una llave para acabar con la corrupción.

En la ruta de la fiscalización habrá que esperar los resultados de la cuenta pública 2018. La ASF auditará áreas sensibles como comunicación social, sistemas estatales de educación básica, subsidios, participaciones pagadas a municipios, nóminas y operación de gastos de promoción, todas denuncias constantes de los ciudadanos. Queda pendiente que informe sobre su participación en la política anticorrupción del estado mexicano.

Si bien Colmenares imprime a la ASF una nueva forma de trabajar, para lograr el ejercicio escrupuloso de los recursos deberá traducir el cúmulo de observaciones en acciones concretas y contundentes que ubiquen a esa institución en un motor centrífugo que disperse y que elimine la corrupción. Querido lector, necesariamente la fiscalización debe encaminarse a tener tantas observaciones como resultados y alejarnos para siempre del inframundo de la corrupción.

Eliseo Rosales Ávalos

Abogado

Los mismos de siempre

Politólogo y abogado, académico, columnista, presidente de ciudadanos sin partido y orgulloso mexicano.