Así, como pateando un bote, llegamos ya a la primera quincena del año, que en términos de ingreso es una de las más esperadas y también una de las que ya están habitualmente gastadas con anticipación.

No son pocos los que cumplen el ritual de lamentar los excesos financieros del pasado fin de año y que ahora enfrentan la realidad de tener una mayor proyección de gastos que de ingresos. Los que tienen ingresos fijos tienen mejor margen de planeación que los que tienen negocios con ingresos variables.

Los expertos en finanzas personales suelen recomendar que no se debe nunca gastar más de lo que se gana, que hay que tener algún margen de ahorro y que no hay que abusar del crédito.

Por ejemplo, un asalariado que en este momento enfrenta el pago del Predial de su casa y tiene acceso al crédito de una tarjeta, podría aprovechar la opción de las mensualidades sin intereses para cumplir con este impuesto.

Sería este sujeto uno de los privilegiados con acceso al crédito que, bien utilizado, puede ser un aliado para las finanzas personales sanas.

Si trasladamos el ejemplo del asalariado al país, lo que hoy tenemos es una nación emergente enfrentando la cruda de los alguna vez altos precios del petróleo y los también en algún momento dólares baratos.

En la cuesta de enero, hoy las finanzas públicas enfrentan la realidad de no tener ingresos suficientes y sí mantener los gastos comprometidos.

Es una gran virtud de la economía mexicana el tener acceso a los mercados internacionales para conseguir dinero prestado y a tasas de interés no tan malas para las condiciones actuales del mercado.

La reciente colocación de 2,250 millones de dólares que realizó el gobierno mexicano en los mercados internacionales deja ver que hay apetito por los bonos mexicanos, cuando éstos pagan la tasa correcta.

El premio de 4.165% implica que México tuvo que ofrecer más que en otras colocaciones similares anteriores. Sin embargo, ya quisieran la gran mayoría de las economías emergentes poder colocar un bono a esa tasa de interés y que además exista una demanda tres veces superior al monto ofrecido. México y su grado de inversión tienen la gran ventaja de poder completar el gasto con deuda para pasar estos momentos complejos.

Pero es aquí donde aplica el consejo de finanzas personales, no se debe gastar más de lo que se gana. Una cosa es tener acceso al dinero prestado para la emergencia y otra es no corregir las cuentas internas para pagar pronto lo que se debe y no hacer que los prestamistas la piensen dos veces la próxima vez que se recurra a los mercados.

Para México, gastar menos será siempre una opción, porque el despilfarro en el gasto corriente es evidente en muchos rubros. Pero lo que este país tiene como un verdadero potencial es reordenar su sistema fiscal para que un mayor número de personas de medios y altos ingresos contribuyan al gasto.

El paquete fiscal vigente se recarga y muy fuerte en los contribuyentes habituales, lo que frena sus posibilidades económicas, mientras que sigue tolerando la evasión fiscal de millones de contribuyentes que producen y consumen subsidiados, sin pagar.

¡Qué bueno que le presten al país y a tasas tan competitivas! Ojalá que la salud macroeconómica le permita a México tener disponibilidad de esos recursos por largo tiempo.