Cuando se habla de finanzas públicas, rara vez se tiene en mente el papel tan importante que juegan en una economía. Por un lado, tienen la función de captar recursos para financiar a la administración pública con todas las funciones que la ciudadanía le haya asignado, siendo las prioritarias la seguridad, la administración de justicia, las relaciones con el resto del mundo, la educación y la salud, así como dictar la política a seguir en diversas materias prioritarias para la sociedad, como la agricultura, la alimentación, el comercio, la industria, la infraestructura, transporte, el turismo, el medio ambiente y otras.

Una vez determinadas las áreas a las que debe enfocarse el actuar del sector público, el siguiente paso es asignarle un presupuesto, de manera que pueda alcanzar sus metas establecidas.

Otra de las materias importantes de las finanzas públicas tiene que ver con los bienes públicos y las externalidades; en el primer caso es definir cuáles son efectivamente bienes públicos y, una vez hecho esto, establecer cómo deberán hacer para proveerlos en la cantidad necesaria para atender las necesidades de todo aquel que los demande, sin pagar nada a cambio. De ahí, la dificultad para su definición.

En materia de externalidades, estamos enfrentando varios casos en la actualidad que resultan cruciales para entender la labor de las finanzas públicas en el área, pero sobre los cuales no ha habido un pronunciamiento. Uno de ellos tiene que ver con la contaminación de los recursos naturales, que en México no sólo se trata de calentamiento global, sino de contaminación del agua y de la tierra, con la mala política que tenemos para tratamiento y disposición de residuos.

El otro problema tiene que ver con los males derivados de la obesidad y el sobrepeso de una parte importante de la población. Y el otro, con los problemas derivados del abuso del alcohol.

En los tres casos, las consecuencias terminan siendo absorbidas por el erario, aparte de los daños causados a terceros, al haberse otorgado a la salud la categoría de bien público, por lo que todos los ciudadanos ?tienen derecho a ser atendidos, a cualquier costo, durante el tiempo que dure su enfermedad.

Resulta obvio que se trata de problemas complejos que involucran reeducación, aunque las finanzas públicas, a través de impuestos, deben jugar un papel muy importante.

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