La necesidad del financiamiento en el desarrollo de la agricultura está documentado desde la antigüedad. Así lo menciona Roger D. Norton en su libro Agricultural Policy Development en el que refiere que en los textos cuneiformes de los sumarios se mencionan las primeras reglas de las relaciones financieras entre individuos y que ( )los gobiernos se fueron involucrando, eventualmente, con el crédito agropecuario como una cuestión de política .

Al analizar el comportamiento en México del PIB agropecuario y del financiamiento en términos nominales observados entre 1997 y el 2011, la teoría de Norton se pone en entredicho. La información del PIB agropecuario expresado en pesos corrientes y el financiamiento total al sector en términos nominales, que incluye el crédito de la banca comercial, del fondeo de FIRA y de la banca de desarrollo, muestra una correlación de 0.68.

No obstante, de acuerdo con el estudio del Banco Mundial Rural Finance: Issues, Design and Best Practices la experiencia internacional identifica que, para satisfacer las necesidades de crédito de una creciente actividad agrícola en un modo viable, las operaciones financieras rurales no deben ser llevadas a cabo por el Estado o por algún tipo de banca oficial.

En este sentido, al correlacionar el financiamiento canalizado al sector rural por el segmento de la banca comercial e intermediarios financieros no bancarios, incluyendo el fondeo público, el coeficiente se eleva 0.77.

En los últimos años, se ha obtenido un conocimiento considerable acerca de cómo hacer sostenible a las instituciones financieras que atienden a productores de pequeña escala. El estudio Report of the Eight Technical Consultation revela qué instituciones de microcrédito requieren de modificaciones para participar en el financiamiento rural de manera sostenible.

En este sentido, es valido analizar el comportamiento de la relación PIB-financiamiento a partir del inicio del desarrollo de nuevos intermediarios financieros no bancarios (IFNB) en México. Así, la correlación del financiamiento comercial (que incluye fondeo a IFNB) y el PIB agropecuario durante el periodo 2000-2011 se eleva a 0.97.

De esta manera, la evidencia empírica muestra que el desarrollo de IFNB es una política que contribuye a canalizar financiamiento con criterios de mercado y, por lo tanto, al crecimiento de la producción agropecuaria, al permitir el acceso al crédito a un mayor número de productores.

*Marco Antonio Cabello Villarreal es subdirector de Diseño de Programas en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. mcabello@fira.gob.mx