Para instrumentar sus procesos de innovación, las empresas del sector agroalimentario requieren destinar recursos humanos, físicos y económicos, para lo cual es necesario el diseño de productos financieros adecuados a sus necesidades, sobre todo en la fase de escalamiento comercial, a fin de mejorar su posicionamiento y competitividad en la red de valor.

Varios países destinan importantes sumas de recursos a la creación de estructuras y ambientes propicios para la innovación, generalmente promoviendo la inversión en I & D a través de subsidios, principalmente a organismo públicos de investigación, como escuelas, universidades y laboratorios. El sector privado, por su parte, se beneficia de tales investigaciones, a la par que los gobiernos buscan promover y estimular la adopción de determinadas tecnologías ya desarrolladas como, por ejemplo: reducción de impuestos por el uso de tecnologías renovables.

Por otro lado, los inversionistas privados o capitales de riesgo son fuente importante de financiamiento en las etapas iniciales y de mayor riesgo del proceso de I & D. En las fases posteriores (las de menor riesgo), pueden participar, en mayor medida, fuentes convencionales de financiamiento.

Vale la pena mencionar que en algunas redes de valor existe un reducido número de proveedores de tecnología, como en el caso de la semilla mejorada de maíz que, ante la falta de competencia e instrumentos de apoyo, limita la incorporación de proveedores locales y regionales que contribuyan a ampliar y hacer más eficiente el mercado.

En México el Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación 2014 – 2018 contiene las políticas en materia de inversión en ciencia y tecnología para todos los sectores de la economía, cuya formulación es responsabilidad del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Para el sector agroalimentario en específico, existe el Fideicomiso SAGARPA-CONACYT (Fondo Sectorial) para el fortalecimiento de la investigación y desarrollo tecnológico Agrícola, Pecuario, Pesca y Acuacultura, la Agrobiotecnología y los Recursos Fitogenéticos.

En este sentido y conscientes de la necesidad de inducir a las empresas e intermediarios financieros en la realización de inversiones en proyectos de innovación en el sector agroalimentario en la etapa de escalamiento comercial, los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA), integrante de la Banca de Desarrollo que coordina la SHCP, cuya función es apoyar el crecimiento y competitividad del sector agroalimentario del país mediante el otorgamiento de créditos, garantías, capacitación, asistencia técnica y transferencia de tecnología, periódicamente revisan y rediseñan su modelo de negocio, el portafolio de productos y servicios financieros, con la finalidad de ofrecer opciones que contribuyan, entre otros, a la innovación en dicho sector.

Mañana comentaré la oferta que tiene FIRA para dinamizar la inversión en proyectos innovadores, que contribuyan a incrementar la productividad en el sector agroalimentario del país.

*Carlos Ávila Beltrán es especialista en la Subdirección de Desarrollo de Productos y Servicios de FIRA.

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