Alrededor del caso Ficrea se han elaborado variedad de opiniones. Pocas muestran un análisis cuidadoso que abarque la complejidad del caso e incluya la totalidad de los involucrados; que conozca la regulación de las sociedades financieras populares (sofipos) y la función de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). Además de los afectados, que hacen escuchar su justa demanda, el otro actor muy presente es la CNBV. Poca atención se ha prestado al propietario y a los directivos de Ficrea, verdaderos pillos, quienes previendo la intervención formal, aprovecharon el momento para retirar 470 millones de pesos.

Los datos básicos son: Ficrea, autorizada por la CNBV en el 2008, registró cambios importantes a partir del 2010, cuando fue comprada por Rafael Olvera Amezcua. Al momento de la intervención, contaba con poco más de 6,000 depositantes, atraídos por elevadas tasas de interés. El promedio de cada depositante era poco más de 1 millón de pesos. Los activos de Ficrea (créditos y propiedades) no alcanzan a cubrir los depósitos. Faltan 2,400 millones.

Cada depositante de sofipos cuenta con un seguro de protección de hasta 130,000 pesos, 42% de los depositantes no perderá sus ahorros. El 58% recuperará parte de sus ahorros, pero tardará un buen tiempo en ello.

Algunas reflexiones sobre este desfalco pueden ayudar a comprender sus implicaciones.

  1. La lentitud de la CNBV para intervenir, a pesar de la información mensual que por ley recibe de las instituciones financieras, muestra que fraudes maquinados, como este encuentran resquicios para mantener la opacidad de sus operaciones. No es evidente que si la CNBV hubiera actuado hace seis meses, las consecuencias hubieran sido significativamente menores.
  2. La posterior lentitud de las autoridades judiciales revela una gran ineficacia. Una justicia lenta es una injusticia. Los intrincados laberintos judiciales para probar, en este caso, un fraude, han impedido detener al dueño y a sus cómplices, así como congelar sus cuentas.
  3. Acusar al gobierno del fraude es una simpleza, así como pedir que todos los ciudadanos cubramos el faltante. De ninguna manera. Los depositantes deberían saber que tasas de interés muy elevadas, fuera del mercado, son un riesgo. Fueron más crédulos que recelosos. En su momento, no se quejaron de recibir intereses extraordinarios.
  4. Conviene indicar una causa indirecta que explica el fenómeno de Ficrea y que rebasa este caso particular. Esta entidad aprovechó el boom de las microfinanzas, emulando a otras microfinancieras mexicanas exitosas que, gracias a elevadas tasas de interés, han hecho suculentas ganancias. Al presumir sus éxitos, se convirtieron en instituciones ‘ejemplares’, en el sentido de que marcaron pauta, no en cuanto a que sean dignas de ser replicadas. Existe una corresponsabilidad de ellas en cuanto a la facilidad de hacer dinero con base en pequeños créditos.

Muchas instituciones han querido emular a las exitosas; cumplen con los requisitos legales, aportan capital en el caso de las sofipos y, una vez consolidadas, realizan operaciones dudosas o fraudulentas, como Ficrea. La ambición se ha asomado también en el sector de las finanzas populares. Un agravante más a la desconfianza ciudadana. A luchar por recuperarla.

*Experto en microfinanzas. Coordinador de Cosechando Juntos lo Sembrado, SC.