Dícese del Espíritu Santo, qui locútus est per Prophétas, que habló por medio de los profetas. Del latín loquor, hablar, decir. El tumbaburros Covarrubias asienta que viene de fabulor, razonar, contar cuentos. Locución es palabra, modo de hablar. Locutorio, donde se habla. Locutor, el que se dirige a otros con o sin micrófono, a través de los medios o en persona, mejor con él porque con buen timbre de voz se domina fácilmente a los oyentes. Es quien habla por radio o TV para narrar noticiarios de deportes, culturales o programas de cualquier otra índole.

Se llevan la palma los políticos locutores. Como el presidente Felipe Calderón, quien a diario canta sus glorias, mi gobierno ha logrado, ha tornado, supera las marcas alcanzadas por administraciones precedentes.

El Mandatario felicita por teléfono a cada uno de los héroes olímpicos del Anáhuac. Tarea fácil: nomás fueron siete. Similar labor, pero ardua, desempeñan el Premier chino, el Mandatario gringo y la Reina Isabel, ?excelente empleo de su tiempo de altos ejecutivos, también rinden loor a sus respectivas patrias.

El oro, sin embargo, se lo lleva don Andrés Manuel López Obrador, por perseverante, lustros de prédica revolucionaria, la mismita, aunque le faltan algunas cualidades del buen locutor: agilidad, concisión, novedad y atractivo para los escuchantes.

Divertido oír a los que describen justas deportivas. Los hay conocedores y precisos. Otros desatinan: dos nacos con altavoz reseñan el partido de futbol de atractivo mundial: uno profirió dos veces, en lugar de vuelto , un monstruoso volvido. El segundo, mientras las oncenas daban patadas a diestra y siniestra, se pasó buenos ratos hablando de su cuate Toño, de la tía Cholita y de la pachanga del otro día. Peccata minuta en nuestro culto y cumplido país. En otra nación, insensata, insensible ante el arte del bien decir, ?los hubieran corrido de inmediato y con cajas destempladas.

Parte de un programa noticioso vespertino, lo miran millones de conciudadanos, se dedica a anunciar la fecha de inicio del ciclo escolar. Lo que realmente se anuncia: los periodos de vacación y los numerosos días feriados, debidamente puenteados, el del Niño, el del Maestro, el de la Revolución, el de la Independencia, etcétera, etcétera, para feliz esperanza -la única y gran virtud- de escolapios y mentores. Gracias por informarnos, querido locutor.

¡Abajo la calidad! ¡Que vivan la holganza y la mexicana alegría! ¡Que muera el trabajo!

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