Desde el 2007, el gobierno de los esposos Kirchner decidió falsificar la medición de la inflación en Argentina. Para ello, ese gobierno tuvo que destruir a una entidad sólida encargada de la producción de estadísticas que había logrado prestigio en el mundo. El personal técnico del INDEC fue remplazado por cristinistas dispuestos a alterar las mediciones al gusto del poder.

¿Qué ha ganado el gobierno de Argentina con esto? Nada. No ha engañado al mundo, toda vez que no existe un solo economista medianamente informado que desconozca que en Argentina se falsifican las estimaciones de inflación. Con esa acción arbitraria, autoritaria y hasta estúpida, tampoco se logrará engañar a la economía que tarde o temprano pasa su factura.

El fenómeno no es ajeno a una experiencia reciente -y premonitoria- que tuve en los aeropuertos de Cancún, Acapulco y ciudad de México, ¡los principales destinos turísticos del país, abarrotados de turistas argentinos!

Nada de malo tiene el caso, salvo que refleja la formación de un ciclo perverso de inflación-crisis de balanza de pagos con devaluación, el cual se ha repetido sobre la economía de ese país sudamericano en forma recurrente.

Por mucho que el gobierno de Fernández haya ordenado adulterar las cifras de inflación, los precios en el mercado no mienten. La inflación en Argentina ha sido más elevada que en sus principales socios comerciales, y el abaratamiento virtual de los destinos turísticos del exterior ha inducido a que viajen masivamente a ellos los vacacionistas de ese país. El patrón será insostenible y muy posiblemente se está cocinando una futura crisis devaluatoria de la moneda argentina.

¿Qué implicaciones tiene esto para México? Las tiene y resultan importantes aunque sean de carácter indirecto.

En México hay grupos intelectuales y políticos que simpatizan con la ideología del kirchnerismo y apoyan muchas de las políticas económicas que ha aplicado. Si en Argentina la inflación se ha destapado aproximadamente al doble de lo que indican sus indicadores falsos es por las políticas deficitarias y expansionistas que se han instrumentado. En México, en el ambiente electoral vigente, las propuestas de ese corte ya han empezado a circular entre la opinión pública bajo el disfraz inocente y eufemista de que debe reformarse la legislación del banco central para agregar a sus objetivos el fomento al crecimiento económico y la protección y generación de empleos . (Discurso de Cuauhtémoc Cárdenas, 12-02-12)

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