La contrarreforma manda un mensaje muy claro en contra del sector privado y de los proyectos que  pueda emprender en la búsqueda de una ganancia...

Con respecto a su proyecto de contrarreforma para el sector eléctrico, el presidente López Obrador declaró de manera textual y muy enfática: esa propuesta no será violatoria del T-MEC además de que servirá para fortalecer las ventajas comparativas y atraer más inversiones. Las tres afirmaciones son flagrantemente falsas y no es posible saber si el presidente enunció esas falsedades con una intención deliberada o simplemente por insuficiente información o conocimientos sobre los temas.

Sobre las potenciales violaciones de la mentada contrarreforma sobre el T-MEC, ya nuestro colega Isaac Katz explicó en su editorial del pasado lunes, con muy buenos fundamentos, las variantes por las cuales dicho proyecto atentará en contra de capítulos completos de ese acuerdo comercial. Con respecto a la capacidad de tal contrarreforma para fortalecer las ventajas comparativas de México y atraer más inversiones, comparto con los lectores las siguientes reflexiones claramente críticas de ambas pretensiones.

Para empezar, las únicas formas por las cuales esa contrarreforma podría fortalecer las ventajas comparativas del país para exportar serían si pudiera inducir una reducción de los costos de producción de las exportaciones o mejorar la calidad de los bienes exportables. Pero ni aún con la linterna de Diógenes, es posible encontrar razones para concluir que en los frentes enunciados pudiera tener incidencia positiva una contrarreforma condenada a elevar los costos de generación del fluido eléctrico además de resultar marcadamente contaminante por su concentración en el uso de combustibles fósiles altamente sucios.

En adición, tampoco presenta fundamento la peregrina afirmación de que mediante la referida contrarreforma se atraerán más inversiones al país. Mas bien, lo que cabe esperar es que ocurra exactamente lo contrario, en razón del carácter arbitrario y contrario al Estado de Derecho y al impulso a las inversiones que tal propuesta contiene en su esencia. La contrarreforma eléctrica de AMLO será inhibitoria de los incentivos para invertir en México al menos por dos razones. En primer lugar, en razón de que es antagónica a inversiones realizadas previamente en el sector eléctrico. Y de manera todavía más importante, en razón de que manda un mensaje muy claro, a los cuatro vientos, en contra del sector privado y de los proyectos que pueda este emprender en la búsqueda de una ganancia.

Los economistas suelen hablar de que en la realidad los actos de gobierno pueden materializarse en externalidades dañinas. El explicado es uno de esos casos, y será muy perjudicial para México.

bdonatello@eleconomista.com.mx

Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico

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