Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta.

Aristóteles

Uno de los temas que frecuentemente se sobresimplifican es la explicación de por qué algunas personas presentan, en mayor o menor medida, situaciones de estrés financiero.

Típicamente, se asocia la presencia de momentos de estrés, quebranto o falta de bienestar financiero a factores puntuales como el nivel de ingreso. Sin embargo, la experiencia real muestra que, frecuentemente, personas con similares niveles de ingreso presentan condiciones de crisis financiera personal variadas.

Hoy, distintas investigaciones muestran que son múltiples los factores que determinan las conductas financieras, que a su vez tienden a provocar o predecir la frecuencia e intensidad de los momentos de crisis financiera personal.

En el estudio “personality and young adult financial distress”, de Xu, Beller, Roberts y Brown, se utilizaron datos del comportamiento de adolescentes y jóvenes adultos y de su evolución hacia la edad adulta, encontrándose que ciertos patrones de conducta específicos están correlacionados con la presencia de momentos de estrés financiero futuro.

La relevancia de analizar el comportamiento de jóvenes adultos se deriva de que las primeras experiencias y comportamientos financieros que una persona joven tiene tienden a ser determinantes en su comportamiento financiero futuro. Asimismo, algunas condiciones específicas, relacionadas con las finanzas personales, que se manifiestan en la juventud, tienden a determinar la situación futura de las finanzas; un ejemplo de ello es un endeudamiento excesivo a edad temprana que limita las posibilidades futuras para generar un ahorro sostenido de largo plazo.

Los factores de estrés financiero, que se identificaron en los jóvenes y que predicen el comportamiento futuro en la edad adulta, fueron la falta de pago de algún servicio, la pérdida del servicio telefónico por falta de pago, la falta de pago en hipotecas o renta, la insolvencia frecuente, la recurrencia en la incapacidad para enfrentar los gastos alimentarios periódicos o el uso de mecanismos de asistencia pública, como complemento del ingreso personal.

El estudio parte de la premisa de que una adecuada administración financiera personal en los jóvenes implica implementar planes financieros personales, resistir las tentaciones de consumo de corto plazo y enfrentar las presiones de comparación social que frecuentemente impulsan el consumo irresponsable.

Los jóvenes que presentan mejores capacidades de administración financiera manifiestan comportamientos específicos medibles: como pagar sus cuentas a tiempo, ahorrar para eventualidades inciertas del futuro y, en algunos casos, incluso para el retiro así como evitar un endeudamiento creciente inmanejable.

Los factores de conducta psicológica que se analizaron fueron el sentido de conciencia, la estabilidad emocional, entre otros. El estudio encontró que el nivel de conciencia sobre nuestra situación y nuestro entorno está inversamente correlacionado con la presencia futura de condiciones de estrés financiero. Esto es, entre mayor es el nivel de conciencia de la condición personal actual y de los factores que afectan el entorno de un joven, su conducta asociada impedirá que enfrente condiciones de estrés financiero, derivadas de un mal comportamiento financiero.

Asimismo, el nivel de estabilidad emocional tiene un impacto fundamental en la presencia de condiciones de estrés financiero. Los jóvenes que manifiestan menor estabilidad emocional y mayor nivel de neuroticismo presentarán con mayor frecuencia eventos de estrés financiero que, como ya se señaló, generan marcas permanentes, tanto en su comportamiento financiero futuro como en su estabilidad financiera de largo plazo.

Aunque no con la misma intensidad, otro factor de personalidad que salió en el estudio correlacionado con la posibilidad de menores eventos de estrés financiero entre adultos jóvenes es qué tan introvertido o extrovertido es un joven. La investigación arrojó que entre más extrovertidos son los jóvenes adultos su conducta financiera pronostica menor frecuencia de momentos de estrés financiero de corto plazo.

Como he comentado en otras ocasiones, más que pensar de manera fatalista, que estas características de personalidad marcan de manera absoluta el futuro financiero, lo importante es extender que, si propiciamos condiciones que fortalezcan ciertas características en los jóvenes, estaremos abonando a ayudarles a construir un futuro financiero más estable y promisorio para ellos y sus familias.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo.

Síguelo en Twitter: @martinezsolares

RaúlMartínez Solares

CEO de Mexicana de Becas

Economía Conductual

Desde 2006 fue Director Comercial de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo y a partir de enero de 2012 es Director General de esa empresa.

Es especialista en temas de estrategia de negocios y mercadotecnia; Economía Conductual, cambios demográficos y ahorro previsional de largo plazo, como pensiones y ahorro educativo.