Al cierre del año pasado, se presentó la Encuesta Nacional de Cultura y Práctica Religiosa en México, patrocinada por el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana y comentada por el sociólogo Ricardo Pozas Horcasitas y el escritor Federico Reyes Heroles.

Se trata de un trabajo singular por la valiosa información que arroja sobre las creencias y actitudes de la sociedad mexicana del siglo XXI.

La empresa Ipsos realizó 4,313 entrevistas en hogares en todo el país (las muestras generalmente aceptadas para representatividad nacional son de 1,000 casos), con un reducido margen de error de +1.49 por ciento.

Los resultados de la encuesta refuerzan nociones previas, como que la nuestra es una sociedad fundamentalmente religiosa (90% cree en Dios; 86% pertenece a una iglesia o religión) y mayoritariamente católica (92 por ciento). O que la Iglesia católica es la tercera institución más confiable para los mexicanos (47% de los ciudadanos le tiene confianza), sólo por debajo de la Marina y el Ejército y muy lejos de 16% que confía en las policías o 12% que cree en los diputados federales.

Los datos muestran el sincretismo religioso y nacionalista que aún conforma el carácter nacional.

La encuesta es muy rica en información con respecto a la práctica religiosa individual y familiar, la mayor cercanía de los no católicos con sus pastores y la distancia de los católicos hacia sus obispos y diócesis, la satisfacción de los católicos con el Papa Francisco o la mejor percepción de las monjas sobre los sacerdotes.

Pero también revela que 57% está de acuerdo en que se aplique la pena de muerte a secuestradores. Que 44% acepta la eutanasia. Que 54% favorece igual trato a las parejas del mismo sexo que a las heterosexuales.

Las cifras revelan una mayor tolerancia, pero también una menor participación: sólo 1% toma parte en alguna organización de apoyo o asistencia social. O que los no católicos colaboran más en obras de beneficio comunitario.

Buenas y malas actitudes frente a la religión que se proyectan en la esfera pública y van fortaleciendo o erosionando el tejido moral de la sociedad.

En suma, la encuesta presentada nos revela una potente radiografía de la sociedad mexicana y, parafraseando a Reyes Heroles, una llamada a que la religión asuma la fuerza civilizatoria que puede tener.

A los lectores de este espacio, muy feliz año nuevo.

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