Para el resto del año quedan tres reuniones de la Junta de Gobierno del Banco de México para decidir si cambia o no la postura de la política monetaria (30 de septiembre, 11 de noviembre y 16 de diciembre).

La última encuesta quincenal de expectativas de CitiBanamex del 7 de septiembre indica lo que los principales analistas económicos esperan acerca de las acciones de la Junta de Gobierno. En esa encuesta participaron 28 economistas, de los cuales 26 esperan en la próxima sesión un incremento de la tasa interbancaria de 25 puntos base (pb) para situarse en 4.75 por ciento. Interesante es que la encuesta revela que la mitad (14 analistas) pronostican que, en las otras dos reuniones del año, la tasa seguirá aumentando 25pb para recibir a Herrera en enero como gobernador con una tasa de 5.25 por ciento. Otros 10 participantes anticipan una pausa de incrementos en alguna de las reuniones restantes para que la tasa de interés cierre el año en 5.00 por ciento. Los cuatro restantes consideran que después de septiembre habría una pausa y la tasa terminará el año en 4.75 por ciento.

Para ubicar a la tasa en 5.25% a fin de año como lo espera la mayoría, la decisión del Banxico debería ser tres a dos para favorecer las alzas en cada una de las tres reuniones faltantes. Como se recordará, en las dos últimas decisiones la votación fue tres a dos para incrementar la tasa. En ambas ocasiones, el voto disidente fue el de la subgobernadora Borja y el subgobernador Esquivel. En sus posicionamientos para explicar el sentido de su voto en la última reunión publicados en las minutas respectivas, ambos están convencidos de que el choque inflacionario es transitorio. Con ello se infiere que seguirán votando por no incrementar la tasa. Todo depende entonces que en las próximas reuniones los tres miembros que han votado a favor mantengan el sentido de su voto.

Hay argumentos que justificarían que el banco central debería continuar con el ciclo de alza de tasas. En su último Informe Trimestral, Banxico presenta en las páginas 95-97 un interesante recuadro analítico sobre la política monetaria y el anclaje de expectativas. Con un análisis de impulso-respuesta muestra que “las expectativas de inflación de largo plazo disminuyen ante un aumento de la tasa de fondeo bancario, lo que sugiere que la conducción de la política monetaria tiene una influencia estadísticamente significativa para el anclaje de las expectativas de inflación de largo plazo”. 

Otro argumento a favor de que existe espacio para seguir aumentando la tasa de interés, es que el propio Banxico ha señalado que el valor de la tasa de interés real neutral de corto plazo (en el largo plazo) es 2.6 por ciento. Se calcula que en la actualidad la tasa real ex-ante de corto plazo es ligeramente superior a 1 por ciento. Ese diferencial muestra que existe un margen para soportar una mayor restricción de la política monetaria. 

El horizonte de esta última debe apuntar a anclar las expectativas de largo plazo. La credibilidad del banco central dependerá de su habilidad por mantener ese anclaje ante las desviaciones en el corto plazo del objetivo de inflación.

Twitter: @frubli

Federico Rubli Kaiser

Economista

Revista IMEF

Economista egresado del ITAM. Cuenta con Maestría y estudios de doctorado en teoría y política monetaria, y finanzas y comercio internacionales. Columnista de El Economista. Ha sido asesor de la Junta de Gobierno del Banxico, Director de Vinculación Institucional, Director de Relaciones Externas y Coordinador de la Oficina del Gobernador, Gerente de Relaciones Externas, Gerente de Análisis Macrofinanciero, Subgerente de Análisis Macroeconómico, Subgerente de Economía Internacional y Analista.

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