Dejemos a Europa con sus problemas que llegaron para quedarse, ya que muchas de sus economías se encuentran en un estado deplorable del que no saldrán en años y en este artículo centrémonos en las perspectivas de nuestro país. Para ello discutiremos tres puntos: la influencia de la situación en Estados Unidos, la situación interna a corto plazo y las expectativas a largo plazo en México.

FACTOR ESTADOS UNIDOS

1 Es un hecho que Estados Unidos se encamina en lo que resta del año y parte del 2013 a una desaceleración de su economía y que los asuntos decisivos para estimularla no se han resuelto, sobresaliendo: a) La extensión de la exención de impuestos; b) la resolución en cuanto a que la Reserva Federal haga los Quantitative Easing permanentes, o sea, que inyecte liquidez a toda costa, y c) la reducción de déficits y control de pasivos contingentes en salud y seguridad social.

El futuro de estos temas depende del resultado de las elecciones, pero pase lo que pase la radicalización es tal que no hay muchas razones para suponer un consenso racional. Si a fin de cuentas la economía no repunta, México sufrirá las consecuencias en exportaciones y balanza comercial.

Además habrá que observar los efectos de la sequía en las expectativas inflacionarias. Si bien un aumento en el precio de los commodities debiera ser temporal, si se tiene un fuerte aumento de los precios en general puede haber presiones sobre la tasa y al aumentar se puede generar volatilidad.

No nos preocupa la inflación en un plazo mediano pues seguimos creyendo que el entorno continúa siendo deflacionario pues no ha habido, a pesar de las rachas de optimismo, un desapalancamiento real ni en Estados Unidos ni en Europa.

ENFOQUE DE CORTO PLAZO

2 A corto plazo, la entrada ingente de inversiones generó en México una baja de tasas. En varios plazos, más de la mitad de las emisiones de Bonos M y Udibonos del gobierno federal han sido adquiridas por fondos extranjeros.

No creemos que esta situación se modifique a corto plazo, ya que las tasas en muchos países son tan bajas que su rendimiento real (quitando la inflación) es negativo.

El peso mexicano también se ha fortalecido, la volatilidad puede afectar, sobre todo a las siefores y fondos de inversión. Por otra parte, el año que viene tendremos una subida en los costos de los productos agrícolas que pueden generar presiones para que el gobierno ajuste las tasas.

Otra incógnita que está en el aire es si habrá o no una subida de un jalón al precio de la gasolina en el presente sexenio. Desde un punto de vista técnico no hay duda que esto ayudaría a las finanzas públicas reduciendo un subsidio oneroso.

Además, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ha recomendado esta medida para eliminar en parte las distorsiones que genera. Sin embargo, es claro que también entran en juego consideraciones políticas.

Por otra parte, el sector exportador ha respondido y aprovechado el hecho que el costo de la mano de obra china ha aumentado pero no puede hacer milagros.

Sin embargo, no creemos que el Banco de México disminuya la tasa de referencia en este año ya que por una parte no desea una reducción de subsidios y tampoco la aumentará ya que la economía mexicana se desacelera siguiendo a la estadounidense.

PREVISIÓN DE LARGO PLAZO

3 A mediano y largo plazo más que analizar, se trata de dar una opinión general educada pero especulativa. Dado el resultado de las elecciones y subsiguientes eventos no nos parece que en realidad se concreten reformas consensadas y racionales ni energéticas ni laborales ni fiscales en serio.

Parece ser que Petróleos Mexicanos va a poder aumentar su producción en un par de años y mantenerla alrededor de 3 millones de barriles, así que se puede patear el bote por unos años en el asunto energético. Sin embargo, es un hecho que el envejecimiento de la población y el consiguiente aumento de los pasivos contingentes son una carga que tarde o temprano va a materializarse.

De hecho, la deuda ha aumentado en estos años y si el gasto se desbordara por varias causas (políticas principalmente), junto con una subida de tasa en Estados Unidos y Europa se generaría un problema de flujo afectando al peso.

Este escenario parece remoto, pero el hecho de que México dispone de pocas alternativas y está sujeto a los vaivenes de las variables financieras externas impone cautela y racionalidad.

Hay que recordar siempre que en nuestra situación los medidas que tomemos son necesarias para evitar mayores males, pero raramente serán suficientes.

*Esteban Martina es doctor en Física en la UNAM. Su interés principal ha sido la valuación y análisis de riesgo de activos financieros, especialmente opciones y otros derivados. Actualmente es socio director de PRO Consulting.

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