El año que termina estuvo marcado por grandes contrastes. Por un lado, atestiguamos cómo con la aprobación de la reforma energética concluía una de las etapas reformadoras más ambiciosas en la historia del país, cosa no vista desde hacía muchas décadas. El Pacto por México había rendido frutos y sentado los precedentes para que, a través de las 11 reformas aprobadas, el país tuviera mejores condiciones para atraer inversión extranjera, mejorar la competitividad de las empresas y la economía nacional, y se generaran empleos bien remunerados. A nadie cupo duda de la capacidad de operación política del presidente y su equipo.

Por otro lado, el año también cierra con graves preocupaciones en torno al clima social enrarecido por los violentos (y cobardes) actos que se suscitaron en el estado de Guerrero en el mes de septiembre. Desde hace casi tres meses, los reclamos genuinos de algunos sectores de la sociedad han sido ensombrecidos por actos vandálicos (y también cobardes) que van más allá, en proporción, de las demandas de dichos sectores.

Previsiones? de crecimiento 2015

Esto viene a colación porque los analistas consultados por el Banco de México en la más reciente encuesta, publicada el 2 de diciembre, dieron a los problemas de seguridad pública , por segundo mes consecutivo, un peso por arriba de 25% con relación a los factores que podrían obstaculizar el crecimiento económico. La debilidad del mercado externo y la economía mundial (que pasó de 11 a 13% en las encuestas de noviembre y diciembre, respectivamente), la debilidad del mercado interno (de 16 a 12%), y la política fiscal que se está instrumentando (de 13 a 10%) fueron otros factores considerados.

Pese a los más recientes datos que muestran mejoría en los sectores agrícola, construcción y manufacturas, las previsiones de crecimiento para el 2015 se han revisado a la baja desde 3.97% en diciembre del año pasado a 3.51% en la encuesta de noviembre de 2014. Las expectativas de crecimiento más favorables son de Banorte-Ixe, que ubica el crecimiento de la economía en 4.3%, mientras que otros grupos financieros la colocan en 3.5 por ciento.

Dólar caro?y petróleo barato

Sucesos recientes, en particular la caída del precio del petróleo, ahora en el mercado internacional por debajo de lo contemplado en los Criterios Generales de Política Económica 2015, y el elevado costo del dólar estadounidense, han generado una serie de debates sobre los posibles efectos que pudiera tener en la economía.

Recuérdese que el bajo precio del petróleo se podría traducir en menores niveles de flujo de divisas al país y, al mismo tiempo, en menores ingresos fiscales. Por otro lado, el incremento del precio del dólar se traduciría, en el largo plazo, en el encarecimiento de los insumos y bienes finales que no se producen en el país y que deben importarse (por ende en presiones inflacionarias), y en el del servicio de la deuda, entre otras cosas. Debe tenerse especial atención en lo que ocurra con la (desafortunada) combinación petróleo barato y dólar caro en adelante, sin descontar la posibilidad de la salidas de capitales invertidos en México derivado de la modificación de la tasa en EU.

La situación no?es generalizada

No debe hacerse a un lado que la situación de descontento está contenida solo en algunas regiones particulares del país, aquéllas a las que el presidente se refirió en el discurso en el que dio a conocer el Decálogo de medidas al hablar de los dos Méxicos. La serie de medidas anunciadas, desde la creación de zonas económicas especiales, los apoyos a empresas agroindustriales, los programas de empleo temporal, y los apoyos crediticios a las pymes, están encaminadas a reducir la desigualdad regional de los estados de Guerrero, Oaxaca y Chiapas con el resto del país.

La estrategia anunciada deberá contribuir a reducir la brecha de desarrollo y, con la inversión que se realice y los empleos que se generen, aminorar la génesis de brotes de descontento. Los resultados no serán visibles en el corto plazo. Habrá que esperar a que rindan los primeros frutos.

* José C. Femat es economista con posgrado en Historia y Desarrollo Económicos.

Rodolfo Salazar es economista con posgrado en Administración y Finanzas.

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