En las últimas semanas se han venido revisando las perspectivas de crecimiento para nuestro país en el 2021.

Mayoritariamente, se han realizado estimaciones ligeramente al alza. Ante una caída de 8.5% del PIB en el2020 derivada de la pandemia el consenso de las estimaciones prevé un escenario de crecimiento cercano al seis por ciento.

No se trata de pensar que nos faltan sólo 2.5% para recuperar el nivel de la economía antes de la pandemia. Por un lado, una caída de 8.5% en el 2020 y un crecimiento en el 2021 de 6%, dejaría a la economía poco más de 3% por debajo del nivel que tenía al cierre de 2019. Pero si a eso agregamos que en el 2019 el crecimiento económico había sido (el peor en una década) de menos 0.1%, aun creciendo a 6%, la economía se encontraría 3.11% por debajo del nivel al cierre del 2018.

Hay factores que pueden deteriorar las perspectivas de crecimiento económico para el año y consecuentemente afectar la expectativa de crecimiento de seis por ciento. Estos están relacionados con el comportamiento que ha tenido en los últimos meses la actividad industrial en el país.

Después de un retorno a una tendencia de crecimiento posterior a la desastrosa caída que se dio entre abril y mayo del año pasado, los crecimientos acelerados de recuperación de junio a agosto empezaron a mostrar tendencias de desaceleración; que eventualmente han culminado en el hecho de que, entre abril y junio de este año, el indicador de actividad industrial presentaba decrecimientos respecto del mes inmediato anterior (aunque evidentemente superiores a los de los mismos meses del año pasado), con lo cual, no sólo no mantiene su ruta de recuperación a los niveles que tenía antes de la pandemia, sino que muestra una tendencia de nueva caída.

Esta reducción es resultado de caídas en los cuatro componentes del indicador mensual de actividad industrial. La minería, como el sector más afectado, cayó en junio respecto del mes previo en menos 0.8%; la generación, transmisión y distribución de energía, agua y gas, cayó en -0.5%, la construcción cayó en -2% e incluso el subíndice relacionado con la industria manufacturera, cayó menos 0.1%; siendo este último, en teoría, el sector que debería mostrar una recuperación gradual;  y significa ante el crecimiento, desde el último tercio del año pasado, del comercio mundial y, particularmente, de las cadenas de exportación de nuestro principal socio comercial, lo que debería haber apoyado un comportamiento de crecimiento más acelerado en ese sector en México.

Resultado de lo anterior, el Indicador de actividad industrial se encuentra, en el mes de junio pasado, en un nivel similar al que tenía en el primer trimestre de 2011.

Con una continuación del bajo nivel total en la actividad turística, ante la lentitud en la recuperación del sector industrial y del manufacturero; a lo que se suma también una reducción en la velocidad de recuperación de la tasa de subocupación del empleo, los indicadores muestran con claridad que el país se encuentra lejos de haber empezado un proceso sólido de recuperación económica.

La falta de una política de gasto y fiscal, que favorezcan la recuperación de la actividad económica y del consumo, anticipa que el proceso para revertir esta tendencia llevará mucho más de lo anticipado.

raul@martinezsolares.com.mx

Raúl Martínez Solares

CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo

Economía Conductual

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

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