Como última entrega a las dos anteriores, debo considerar el tema de la nutrición y el uso del riego como elementos fundamentales del éxito en la expansión y adopción de la agricultura sostenible. Al respecto, como es de esperar, FIRA es un proponente firme y consistente de la AC, la organización está ansiosa por incrementar la productividad mientras reduce el empleo de insumos y reduce la huella negativa ambiental.

La tabla resume los beneficios esperados al cambiar a la AC de la agricultura convencional (basada en el arado) en El Bajío.

Con respecto a la nutrición balanceada del cultivo y manejo integrado, la meta fundamental aquí es reducir los altos niveles de fertilización de N necesarios, para producir dos cosechas de alto rendimiento por año.

El empleo de tecnología como el Greenseeker permite la aplicación precisa de N, solamente en las áreas específicas donde se requiere; asociado con un uso combinado de biofertilizantes (como el lixiviado de la lombricultura). El empleo mayor de fuentes orgánicas de nutrición de cultivos se asocia con un enfoque de sostenibilidad agrícola, a través del manejo integrado de plagas y malezas que busca reducir la dependencia en pesticidas químicos de síntesis, por medio de un monitoreo de la dinámica poblacional de plagas, así como el uso de umbrales económicos, para decidir si se aplica o no algún producto agroquímico, también el uso de trampas luminosas, de feromonas y el control biológico con especies de Hymenoptera parasitoides.

Finalmente, el riego más eficiente toma relevancia, el riego por goteo subterráneo o subsuperficial tiene un potencial marcado para reducir las tasas de aplicación de agua de riego (además se puede asociar con la aplicación precisa de nutrientes del cultivo, a través de la técnica de la fertigación). La práctica estándar para riego en El Bajío es el empleo de camas de 1.62 m de ancho y los canales de riego superficial se rehacen cada ciclo. Sin embargo, dos líneas de riego por goteo enterradas no sólo permiten el riego de las mismas cuatro hileras de cultivos más efectivamente, sino las tasas de aplicación pueden ser reducidas inmediatamente por 40% por lo menos, y se elimina la labranza requerida para rehacer los canales.

Como conclusión a estas tres notas dedicadas al tema, quisiera comentar que parece ser que México se encuentra a punto de experimentar un incremento masivo en la adopción de la AC. Los agricultores se dan cuenta de que los costos variables de su producción agrícola son demasiado altos (a USD138/ton de maíz comparado con USD100/ton en los EEUU) y que la AC paralelamente con el riego por goteo, la biofertilización y el MIP son vías que ofrecen la intensificación sostenible de la producción agrícola. Esencialmente, esto quiere decir que se aumentan o por lo menos se mantienen, los rendimientos de cultivos, mientras que se crea una huella ambiental marcadamente reducida. Al parecer es la manera lógica de proceder.

*Esteban Michel Ramírez es Jefe de Departamento en el CDT Villadiego en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. emichel@fira.gob.mx