En la primera parte del desarrollo del tema sobre la expansión de la agricultura sostenible en el Bajío, comentaba las condiciones en las que se inició su adopción. En esta segunda entrega continuaré comentando las condiciones de cada etapa y las experiencias obtenidas.

Iniciando como la preparación de la tierra, el barbecho con arado de disco cuesta USD 92/ha y el rastreo subsiguiente con rastra de discos necesario para reducir los terrones de vertisol y conformar una cama para la semilla cuesta USD38/ha, para cada uno de los dos o tres pasos requeridos. Dichos costos son una preocupación mayor para los productores, quienes tradicional y erróneamente consideraban que los residuos pesados tenían que sacarse de la parcela y que el rebrote de sorgo precisaba una labranza tradicional del suelo. (La quema del rastrojo ha sido prohibida desde hace 10 años aproximadamente.) Los residuos de sorgo y maíz son empacados y llevados a un precio muy bajo (USD19 a 39/ha); se destinan a alimento para ganado o substrato para la producción de hongos, como el champiñón.

El establecimiento, con siembra directa, de los cultivos de otoño-invierno es por supuesto perfectamente factible y muchos agricultores pioneros están experimentando con alternativas. Residuos parados de sorgo pueden ser chapeados con segadora rotativa después del paso de la cosechadora y los rebrotes desecados con glifosato. Un agricultor pasa una reja horizontal debajo de las plantas de sorgo (sin invertir el suelo) para facilitar la subsiguiente siembra con sembradora directa. Esta práctica es necesaria solamente en las camas elevadas de sorgo regado. No se precisa bajo condiciones de temporal, cuando se puede sembrar el subsiguiente cultivo entre las hileras de sorgo. Otra agricultora empaca una parte de sus residuos de maíz antes de sembrar su cebada de invierno directamente.

Un ejemplo de la posible necesidad de la labranza del suelo es cuando se cosechan los cultivos en años húmedos (como el 2013, en el que llovieron más de 800 milímetros). El daño estructural del suelo puede ser tan severo que se precisa labranza para corregir el problema. Un avance futuro a considerar es la agricultura de tráfico controlado (ATC), en la cual se restringen todos los vehículos a huellas establecidas. La ATC sería especialmente fácil de introducir a los sistemas de camas elevadas de la agricultura regada, que es la norma en la región.

Sobre la necesidad del uso de leguminosas en la rotación, los agricultores reconocen la necesidad urgente de ampliar el rango de rotaciones practicadas; especialmente con la introducción de leguminosas. Como siempre, la existencia de mercados es el factor crítico y su escasez limita posibles opciones hasta cierto punto. Se cultiva frijol como alternativa de verano y alfalfa regada es sembrada frecuentemente como oro verde para forraje de animales. En la tercera parte abordaré el tema desde la necesidad de nutrientes y la relevancia de la eficiencia del uso de riego tecnificado.

*Esteban Michel Ramírez es jefe de Departamento en el CDT Villadiego en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. [email protected]