El Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), en una nota aclaratoria a nuestro artículo del lunes pasado, aseguró que todos los medicamentos que le fueron solicitados para este 2021 de parte de la red de institutos nacionales de salud y hospitales de alta especialidad -es decir la red del CCINSHAE- fueron adquiridos y entregados.

Pero si así fue, ¿entonces por qué no hay suficientes tratamientos para los pacientes de cáncer de mama específicamente en el Instituto de Cancerología (Incan)?

No es ninguna noticia que en los institutos de alta especialidad los pacientes sufren desabasto y carencia de sus tratamientos. Y si el Insabi se los está surtiendo como asegura, ¿porqué entonces se los escatiman? ¿Por qué en Incan obligan a familiares y enfermos a pasar por un largo viacrucis para presionar y encontrar la manera de cómo obtener su medicamento? Y eso lo hacen quienes conocen su derecho a la salud y exigen, que lamentablemente son los menos.

Así fue en el caso que expusimos aquí desde septiembre y hoy gracias a eso Olivia logró que el Incan le cubra su tratamiento completo tras cinco meses de espera. Qué bueno que ya se pudo; la paciente tendrá su tratamiento ¿Pero porque sólo a fuerza de presión respondió el Incan? Debo decir que si publicamos sobre el caso fue por la persistencia por meses de Antonio que no desistió de enviarnos correos sobre cada paso que fue dando y cada puerta que fue tocando sin respuesta.

Desde mayo Olivia y Antonio nos fueron compartiendo su angustia y desesperación por tratar de salvar la vida de ella; su cáncer es metástasico y aún no afecta tejidos blandos lo cual da enorme esperanza de que pueda recuperarse. Nos fuimos enterando paso a paso (con oficios y correos enviados) de cómo no les abrían las puertas que fueron tocando por meses.

Empezaron rogando a los médicos y directivos del Incan que les decían que había una treintena de pacientes esperando antes que ella y no podían quitarle medicamento a otras pacientes que habían tenido la suerte de ingresar antes de la pandemia; les propusieron que la familia comprara la mitad del tratamiento y ellos en el Incan les darían la otra parte, pero la familia cumplió y pasaban los meses y el Incan no.

Luego fueron al Insabi a la oficina de Alejandro Calderón Alipi, el responsable de Abasto cuyos asistentes los mandaron a la asociación Con Ganas de Vivir que no tuvo los medicamentos; luego los enviaron a la Secretaría de Salud donde tampoco tuvieron respuesta y de ahí les dijeron que fueran al CCINSHAE; recurrieron entonces al INAI para conocer cuánto se compró de las terapias requeridas, y por exigencia de INAI, el Insabi respondió con una lista de los 3 oncológicos requeridos adquiridos en todo el país; fue ahí que entendimos que en la lista de ciudad de México no estaba incluido el Incan. Fue un oficio firmado por Santaella quien hoy ya no está en Insabi.

La última opción que veían Antonio y Olivia era denunciar pero en esta lucha contra el tiempo, lo más probable era que ella sin tratamiento no alcanzara a sobrevivir.

Hasta el lunes, a fuerza de la presión que significó la publicación aquí, es que lograron respuesta y todo parece indicar que Olivia pasó a ser ahora una paciente bien cubierta y atendida con el rigor que debe darse a todos los pacientes sin que tengan que presionar para conseguirlo.

Es decir, al final el Incan sí tenía manera de darle el medicamento. Pero tardó casi cinco meses en entregárselo y fue a fuerza de presión mediática.

Lo que no queda claro es cómo está operando la relación institucional entre Insabi y la red de hospitales de tercer nivel porque desapareció el andamiaje jurídico del Seguro Popular incluido el Fondo contra Gastos Catastróficos pero no se han emitido las nuevas reglas en este aspecto para el Insabi. Será por eso que la relación entre Insabi, de Juan Ferrer, y CCINSHAE, de Gustavo Reyes-Terán, está estropeada desde el principio, y ahora ya es inocultable…

maribel.coronel@eleconomista.mx

Maribel Ramírez Coronel

Periodista en temas de economía y salud

Salud y Negocios

Comunicadora especializada en salud pública y en industria de la salud. Cursando la maestria en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM.

Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, concepto sobre salud femenina. Me apasiona investigar y reportar sobre salud, innovación, la industria relacionada a la ciencia, y encontrarle el enfoque de negocios con objetividad a cada tema.

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